¿Y ese quién es?

Foto de Karlos Wayne

– ¿Y si te dijera que me hicieses un café latte? Pero que no parezca un café latte, que no me lo vendas como un café latte y que, finalmente, me sorprenda al descubrir que, inequívocamente, es un café latte!

– ¿Quiere… un latte? -le preguntó Lucas algo confundido, mientras automáticamente pasaba el trapo por la impoluta barra.

– No, no. A ver… No sería mas atractivo para el lector… quiero decir PARA EL CLIENTE, si en lugar de ofrecerles un café latte le ofrecierais “un mar esponjoso con las entrañas oscuras y nerviosas” -terminó de explicar el hombre dejando las manos expresivas en el aire, expectante, por unos segundos mas de lo debido.

Lucas paró de mover el trapo. Su mente se fue de pronto al mar espumoso de su tierra natal. Y ahí se quedó unos instantes, mirando el mar que su mente le proyectaba delante de los ojos.
El hombre frente a él decidió dejarle pensar unos segundos, consciente como era de que el gran público a veces necesita cierto tiempo “extra” para procesar según qué información…

-Y si además -interrumpió el hombre el momento idílico de morriña que estaba viviendo Lucas- si además esta conservación que estamos teniendo tú y yo ahora mismo formara parte de un texto, de un cuento, de una novela… puntualizar el hecho de que la estamos teniendo en un Starbucks, dejaría de forma intrínseca de ser narrativa para convertirse en noticia…

– Pero esto es un Starbucks.

– ¡Precisamente! -sentenció el hombre dando una palmada en la barra con la intención de agregar un efecto de sonido al mudo gesto de un guiño. Tras lo cual, satisfecho de sí mismo, se dio media vuelta y se dirigió a su mesa.

– ¿Y ese? -preguntó el compañero de Lucas extrañado- ¿Quién es?

-Nah, otro pirao de esos con crisis de identidad narrativa… Vienen aquí con sus macbooks y sus gafas de pasta negra y ya se creen escritores.

 

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