El Fin Del Mundo

El mundo se ha acabado. No queda nada ya. Nada importa. Nada IMPORTANTE importa. Yo  esperanzaba creer que la vida no valía tan solo lo que valía hacía un segundo atrás, que la grandeza de una persona no se medía por sus likes y que no todo el mundo maquillaba su vida con filtros. Y lo deseaba con tanto ahínco, que la bofetada de realidad ha sido devastadora.
Supongo que tengo que escribir aquí el por qué lo he hecho. Y cuán fácil sería si solo hubiera una razón. Me dan ganas de no contarlo, aunque igual luego comienzan a buscar culpables… y no los hay. No hay a quién señalar con el dedo. Si hubo una manzana podrida alguna vez, el cesto lleno y putrefacto nos impide ahora evindenciarla. Perdón por las molestias. 15.12.16.”

Santiago le entregó la nota al sargento Quirós, después de leerla y meterla en la correspondiente bolsita de evidencias. El sargento la cogió sin mirarla ya que estaba al teléfono. Colgó, se guardó la nota en el bolsillo y miró el cuerpo.
– El juez está en camino para el levantamiento – le dijo al joven policía Santiago que seguía a su lado esperando instrucciones- que nadie entre ni salga de la estancia hasta que llegue.
– Si señor.
El sargento salió de la habitación del hotel. La cama seguía perfectamente hecha. Nada había que pudiera revelar que la habitación había sido ocupada la noche anterior. Santiago se quedó mirando el cuerpo desnudo aún meciéndose en el aire. La luz, difuminada por las cortinas blancas de nilo, abrazaba al ahorcado por detrás, haciendo difícil encontrar algún rasgo en su rostro, dándole un aspecto místico, casi mágico.
Santiago se acercó de nuevo a la puerta, asegurándose de que nadie anduviera cerca. Se acercó al cuerpo y colocándose frente a él extrajo su iPhone del bolsillo interior de su chaqueta. Empleó unos largos cinco o seis segundos para encuadrar bien. Apretó el botón rojo y su visión quedó inmortalizada. Inmediatamente después, añadió un par de filtros a la imagen y automáticamente la foto llegó a Instagram bajo el título “El fin del Mundo”, justo cuando el sargento, acompañado por el juez de guardia entraba en la habitación.

Captura de pantalla 2018-10-05 a la(s) 09.22.19

Ilustración por @Gagacadiz

El juez asintió con la cabeza dando así su aprobación y el sargento, ayudado por el joven policía se dispusieron a bajar el cuerpo mientras, con una sonrisa mal disimulada, Santiago sentía la vibración del teléfono recibiendo los likes a su foto.

 

 

 

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