ROSAS NEGRAS

 

Guión de largometraje

por Karlos Wayne

 

 

 

INT GIMNASIO INTERNATIONAL COLLEGE OF MADRID NOCHE

Una tela colgada en la pared del gimnasio nos indica que es la Fiesta Fin de Curso del International College de Madrid en 1982. Guirnaldas, serpentinas y globos adornan las paredes mientras una orquesta ameniza a profesores y alumnos, que bailan y beben alegremente. Félix, de unos veinte años, se tambalea borracho tratando de sacar a bailar a alguna chica. Loren y Tai- Lin, joven asiática también rondando los veinte años, bailan enamorados. Félix cede en sus intentos y se sienta. Se le acerca una chica poco agraciada y dos veces más grande que él. Sin poder hacer nada por evitarlo, ella le saca a bailar. En ese momento aparece Kamal, marroquí de unos veinte años y con una cámara de fotos al cuello, que les saca una en el instante en el que la chica grande le besa. Félix, asqueado, sale corriendo y Kamal se acerca a Loren y Tai-Lin ambos con no más de veinte años y ella con claros rasgos asiáticos que, gustosos, posan para él, uno al lado del otro y cogidos por la cintura. Tras hacer la foto, se besan. Tai-Lin coge a Loren de la mano y se van. Kamal continúa haciendo fotos y vemos a Félix de nuevo, tratando de salir de entre los brazos de la chica grande.

 

INT   HABITACION LOREN NOCHE

Loren y Tai-Lin se encuentran en la cama tras haber hecho el amor. Él, recostado sobre el pecho de ella.

TAI ‑LIN

Aquí no se acaba el mundo, Loren.

LOREN

El mundo no existe si no estás tú.

 

Tai-Lin sonríe y le acaricia compasivamente. Él se muestra exageradamente triste y dolido.

 

TAI ‑LIN

Pareces un niño pequeño. Dentro de unos meses, cuando ya

estés instalado en tu casa, te habrás olvidado de

cuanto me quieres y aparecerá otra a quien querer.

LOREN

Pero yo no quiero querer a otra, yo… podría irme a China, buscar un trabajo…

TAI ‑LIN

Loren, Loren… Mira, el hecho de que yo esté aquí

no es más que una experiencia por la que debo pasar.

LOREN

¿Una experiencia? ¿Yo soy una “experiencia”?

TAI ‑LIN

No, no contaba con conocerte…

LOREN

No entiendo nada, Lin.

TAI ‑LIN

Lo se, pero tampoco tienes que entenderlo. Tu vida está

aquí, la mía está allí y no se pueden unir, aunque

queramos. Mi futuro sí que está escrito y no va a ser   

precisamente un jardín de rosas. No tendrá colorido.

LOREN

Una rosa es siempre una rosa, Lin, aunque sea negra.

Tras un breve silencio, Loren fuerza la sonrisa y se pone cariñoso.

LOREN

Bueno, al menos prométeme que me escribirás.

 

Al asentir ella con la cabeza, Loren coge un bolígrafo de la mesita y, al no encontrar donde escribir, hace el amago de levantarse. Tai-Lin le agarra y le abraza.

 

TAI ‑LIN

No, no te vayas. Trae.

 

Tai-Lin coge el bolígrafo y comienza a escribir su dirección en la pierna de él. Insinuante, le ofrece el bolígrafo y Loren hace lo mismo en el vientre de ella. Cuando termina, besa lo escrito y, beso a beso, va subiendo hasta los labios. Se besan. Loren deja torpemente el bolígrafo sobre la mesita de noche y abre el cajón. Saca una cajita envuelta torpemente y se la ofrece a ella.

 

TAI-LIN

¿Y esto?  Dijimos que no nos haríamos regalos…

LOREN

Eso dijiste tú, yo no dije ni que si ni que no

 

Tai-Lin abre el regalo y sonría al ver una pulsera de cuero y adornos de chapa de latas de refresco.

 

TAI-LIN

¿Y esto?  Ja ja ja, es una horterada y lo sabes

LOREN

No tengo dinero para comprarte una, vas a tener que conformarte

TAI-LIN

Me encanta.

 

Tai-Lin se la pone. Se besan de nuevo.

 

EXT PATIO COLEGIO MAÑANA

Por la puerta del colegio salen, junto con algunos estudiantes mas, Loren y Félix, cargados de maletas. Los padres de Félix salen a su encuentro. La madre abraza efusivamente a su hijo y da dos besos a Loren.

 

MADRE FELIX

Tu padre no ha podido venir, nosotros

te llevaremos a casa.

 

Loren ve salir a Tai-Lin, se disculpa y va hacia ella. Cuando llega, ésta se encuentra de espaldas a él y sentada en una maleta. Loren se acerca por detrás y la susurra al oído.

 

LOREN

Creo que voy a secuestrarte. Y no habrá dinero

suficiente en el mundo para pagar el rescate.

TAI ‑LIN

Buenos días.

LOREN

Escríbeme, ¿vale?

TAI ‑LIN

     No te preocupes. Venga, vete ya. Mi padre tiene que estar a punto de llegar.

LOREN

Estupendo, me gustaría conocerle.

TAI ‑LIN

No, no te gustaría.

LOREN

¿Y por que no?

TAI ‑LIN

Por que no, Loren. Hazme caso.

Por favor, vete ya.

Por detrás de ellos aparece Kamal, con la cámara de fotos al cuello, algo alterado. Trae consigo un montón de fotografías y les entrega una a ellos.

 

KAMAL

¡Vaya! Creí que no os encontraría. Lo siento, pero

no me ha dado tiempo a sacar copias. Echadlo a

suertes. ¡Adiós!

TAI ‑LIN

Adiós, Kamal. Buena suerte.

 

Loren mira la foto en la que aparecen los dos, uno al lado del otro, en un plano medio. La mira con cierta melancolía.

 

LOREN

Toma, quédatela tú.

TAI ‑LIN

 No seas tonto, guárdatela. Para que te acuerdes de mí.

LOREN

No me hace falta una foto para recordarte, Lin. Toma.

TAI‑LIN

 ¡Dame, anda!, desde luego…

 

Tai-Lin coge la foto y la parte por la mitad, le entrega a él la parte en la que sale ella. Al dársela, observa un coche negro de alta gama, con los cristales tintados, acercándose despacio.

 

TAI‑LIN

Ya está aquí. Adiós Loren.

LOREN

 Un beso

TAI‑LIN

Loren… No me hagas esto. Vete.

LOREN

Un beso Lin, o no me voy. Y va en serio. Un besito…

Tai-Lin mira el coche de su padre que ya está parando. Le da un fuerte pero rápido beso y dándole la vuelta le empuja, divertida.

 

TAI‑LIN

Vete ya pesado… vete ya.

LOREN

Te quiero.

TAI‑LIN

Ya lo sé.

 

Mientras Loren se aleja, despacio, Tai-Lin coge sus maletas y anda hacia el coche que ya ha parado. Tras él, otro coche a gran velocidad aparece asomando una recortada por la ventanilla. Al salir el padre de Tai-Lin del coche, es acribillado a tiros. El coche se para junto a Tai-Lin y dos encapuchados la introducen violentamente en el vehículo. Loren corre desesperado hacia ellos, cuando éstos retoman el camino por donde vinieron. La recortada vuelve a asomarse por la ventanilla y dispara, hiriendo a Loren, con una bala en la pierna, haciéndole caer al suelo mientras grita el nombre de Lin. Félix llega corriendo a socorrer a su amigo. El coche se lleva a Tai-Lin a toda velocidad. La parte de la foto que le entregó Tai-Lin a Loren yace en el suelo junto a él.

 

INT CAFE KARAOKE DE LOREN NOCHE

Un gran óleo sacado de la media foto de Tai-Lin preside la barra del café. Un calendario a la vista nos informa que estamos en 1999. Loren, detrás de la barra y 17 años más mayor habla con Sandra, una rubia bastante atractiva, sentada delante de él. Frente a la barra, la pared del fondo es todo un espejo, donde se refleja también el cuadro.

 

LOREN

Y esa es toda la historia.

SANDRA

 ¿Y no volviste a saber nada más?

LOREN

Absolutamente nada.

SANDRA

Pero tenías su dirección, ¿no? Ella misma te la escribió en…

LOREN

En la pierna, justo donde me dispararon. ¿No es

irónico? Como si ella hubiera decidido donde

 iría la bala. Disculpa.

 

Loren ha visto entrar a Wen-Yin, una chica china con un ramo de rosas que se acerca directamente a la barra. Loren saca un billete de cinco mil pesetas de la caja y se las da por las flores, junto con un sándwich y una lata de refresco. La china, agradecida, inclina la cabeza y empieza a comer sentándose en una mesa al fondo. Sandra lo observa todo con evidente curiosidad. Loren sale de la barra y, con una débil cojera, le da una rosa a Sandra, repartiendo el resto entre la clientela femenina del local. En ese momento una pareja de chicos canta un tema del karaoke.

 

EXT   PUERTA CAFE LOREN.  NOCHE

Ya de madrugada, el luminoso del café se apaga e instantes después sale Loren con un casco en la mano. Echa el cierre y, montando en su moto que la tiene enfrente, se aleja. En la penumbra, un coche negro, con los cristales tintados le observa.

 

INT    CASA LOREN. NOCHE

Loren se encuentra en la ducha. Llaman al timbre, lo oye y sale de la bañera. En su pierna derecha una más que visible cicatriz le atraviesa la rodilla. El timbre de la puerta suena insistentemente. Loren mira la hora, las cuatro de la mañana, y va hacia la puerta visiblemente preocupado. La abre y aparece Félix, borracho. Entran directamente, ante la cara de incredulidad de Loren. Félix, mientras habla, se quita la chaqueta y le vemos la cartuchera con la pistola enfundada en uno de los costados, además de un papel asomándole de un de los bolsillos laterales de la chaqueta.

 

FELIX

¡Ya está decidido! De hoy no pasa. Vístete que nos vamos de juerga.

LOREN

Félix ¿qué haces aquí? Son las cuatro de la mañana…

FELIX

       ¿Ya son las…? Ay leches cómo pasan las horas.

¡Pues venga! ¡No te entretengas más!

LOREN

 Vete a casa, Félix.

FELIX

Vamos… ¿Cuándo fue la última vez que nos tomamos algo juntos?

Estás descuidando nuestra amistad, permíteme que te lo diga…

¿Sabes eso de que hay que regarla como a las plantas?

¿Para que están los amigos?

LOREN

Te prometo que una noche de estas salimos, solos tú y yo.

FELIX

Eso llevas diciendo cinco años ya. Desde que abriste el puto café no hay quien te saque…

 

Visiblemente molesto, Loren coge la chaqueta de Félix y se la ofrece.

 

FELIX

¡Oh vamos! ¡Loren! ¿Qué coño te pasa? ¿Es

que el fantasma de LIN sigue por aquí? Uuuuuuuuhhhh

 

Tras la burla de Félix, Loren le lanza una durísima mirada que hace darse cuenta a Félix de que se ha pasado. Las chinas cesan la risa y se van. Félix, tapándose la boca con la mano trata de disculparse moviendo la cabeza.

 

FELIX

‑Mierda, oye… Lo siento Loren, no era mi intención…

LOREN

Ya lo sé, nunca es tu intención. Estás borracho.

Es tarde, vete a casa Félix.

FELIX

De verdad, lo siento. No he tenido un

buen día hoy.

 

Félix consigue ponerse su chaqueta a duras penas. El papel que tenía asomándose por el bolsillo se cae, pero ninguno de los dos se da cuenta de ello. Loren le acompaña a la puerta. Félix hace el amago de irse, pero vuelve a entrar.

 

FELIX

Se nos ha escapado uno y.… pobre infeliz.

A propósito, ¿qué tal con mi amiga Sandra?

LOREN

Bien, es muy maja.

FELIX

 Si… es una buena chica.

LOREN

 Si, es una buena chica. Venga, a casa.

FELIX

 ¡Ah! Gloria quiere verte. Quedamos mañana.

¿De acuerdo? En el chino. Llama a Sandra, ¿de acuerdo? ¿eh?

LOREN

Que sí, Félix, que sí. Hasta mañana…

ELIX

Si, mañana… Mañana otro se escapará y…

¡toma! Otro menos… otro menos…

 

Félix se va hablando solo, ante la mirada compasiva de Loren que, tras cerrar la puerta, se dirige a la cocina americana, sacando un plato de comida del microondas y sentándose a comer. Enciende la tele y apaga las luces, comiendo en silencio, con el televisor encendido como única compañía. El papel que se le cayó a Félix del bolsillo sigue en el suelo. En él vemos la fotografía de un hombre chino, con sus datos personales en la parte inferior de la hoja.

 

EXT  CALLE VACIA NOCHE

El hombre chino de la foto de la secuencia anterior, de unos cuarenta años, totalmente asustado e histérico corre torpemente mirando constantemente hacia atrás, alguien le persigue, pero no vemos quién es. Debido a los nervios del miedo, el hombre tropieza con todo lo que le viene al paso, una farola, una papelera, un coche, hasta que finalmente cae al suelo y por el miedo es incapaz de ponerse en pie. Su perseguidor, lentamente se va acercando a él hasta colocarse prácticamente encima, momento en el que, a bocajarro, le dispara en la cabeza. El Maître, arrastrándolo por los pies, se lleva el cadáver de allí.

 

INT RESTAURANTE CHINO  DIA

Un gran trozo de carne es cortado a cachitos por un cocinero chino, en la cocina del restaurante donde Félix entra, viendo a Gloria, Sandra y Loren en una mesa y dirigiéndose hasta allí. La entrada de Félix ha creado cierto revuelo entre los camareros. Uno de ellos baja corriendo unas escaleras y al momento vuelve a subir acompañado del Maître del restaurante (el mismo hombre que disparó al chino en la secuencia anterior) al que, con un gesto disimulado, le indica la mesa donde están sentados. Félix da un corto beso en los labios a Gloria y se sienta.

 

FELIX

 ¿Que tal, chicos? Siento llegar tarde. ¿Ya habéis pedido?

 

Gloria asiente con la cabeza, mientras Félix saca su móvil y se sienta, colocando el teléfono sobre la mesa. Gloria le mira con recelo.

 

GLORIA

¿No puedes olvidar el trabajo, aunque

sea por un par de horas?

FELIX

Vale, vale. Mira, lo apago, ¿ves? Apagado. Loren,

Vaya cara traes, ¿una mala noche?

GLORIA

Es cierto Loren, tienes mala cara.

LOREN

¿Que? ¡Ah! No, estoy bien. Estaba… en otro sitio.

FELIX

¿Por Oriente o por ahí?

GLORIA

¡Cariño! No le chinches.

 

Félix hace el amago de contestar, pero la presencia del Maître, acompañado de un par de camareros trayendo la comida le cortan las ganas. La mirada entre el maître y Félix es durísima. Sandra, tratando de disimular, no ha podido evitar sorprenderse por la actitud de los dos. Inclinando la cabeza, los camareros se van y Félix vuelve a Loren, pero este está, de nuevo, “en otro sitio”.

 

FELIX

¿Que no le chinche? ¡Le ves! ¿Es que nunca vas a

       salir del agujero, Loren? ¿Cuánto ha pasado, 15 años? Joder, ya está bien.

GLORIA

En eso sí tiene razón, Loren.

SANDRA

          Siento interrumpiros, con vuestro permiso voy un momento al baño.

 

Sandra, incómoda por la conversación, se levanta y se pierde entre las mesas. Gloria mira a Loren y a su marido y sonríe maliciosamente.

 

GLORIA

‑¿Es tu…? ¿Estás saliendo con ella?

FELIX

 ¿Saliendo? ¿Quieres que se tire ahora otra pila de años

pensando en esta? ¡Un polvazo, Loren! Necesitas

    divertirte, ver la vida desde otra perspectiva, más…

¿Cómo te diría?

LOREN

 Más… ¿como tú? No me jodas, Félix.

FELIX

¿Que no te joda? Que no le joda…

 

INT DIA   BAJOS RESTAURANTE CHINO

Sandra baja las escaleras que conducen a los aseos y ve una puerta medio abierta, a la que se asoma con cautela. En su interior se encuentran los guardaespaldas del Maître que, inmediatamente, se percatan de su presencia. Uno de ellos se acerca sin que a Sandra le dé tiempo a reaccionar, y le muestra el cartelito de “PRIVADO” que hay pegado en la puerta. Sandra, avergonzada, se disculpa con un gesto y entra en el baño. El guardaespaldas la mira con cierta preocupación mientras se va y cierra la puerta.

 

INT   RESTAURANTE CHINO  DIA

En la mesa, Loren trata de encenderse un cigarro, pero el mechero no funciona.

 

FELIX

Eso es lo que te hace falta, chaval, ¡sexo! Un

revolcón.

LOREN

Ya está bien, Félix. Escúchame…

FELIX

No tío, escúchame tú. Aquella chica que conociste

ya no existe. Te estás escondiendo en su recuerdo

por que te da miedo vivir. ¡Eres un puto cobarde y

no tienes huevos a enfrentarte a la vida! ¡Ya lo he dicho!

Y te lo digo por que soy tu amigo y te quiero, joder.

LOREN

Pues espero que te hayas quedado a gusto.

 

Loren se levanta de la mesa y se va. Sandra aparece de nuevo, confusa al no saber que pasa. Loren, al salir, coge un par de cajetillas de cerillas del mostrador.

 

FELIX

¡Espera un momento! ¡Loren!

 

Al fondo vuelve a haber algo de revuelo entre los camareros. Uno de los guardaespaldas ha subido las escaleras y le habla al oído del Maître. Este se acerca a la mesa al ver que Félix levanta el brazo al llamarle.

 

FELIX

A ver qué se debe aquí.

MAITRE

‑ El señol inspectol siemple invitado ésta su casa.

 

Félix vuelve a mirar duramente al chino y este se va. Gloria pone una mano sobre su hombro y Félix se la quita con brusquedad. Sandra mira para todos lados sin saber que pasa.

 

GLORIA

Te has pasado, Félix.

FELIX

Tú no te metas en esto.

 

INT   COCHE FELIX  TARDE

Félix, Gloria y Sandra, ésta última en el asiento de atrás, van en el coche. Los tres van en silencio. Félix se detiene frente a la casa de Sandra y ésta se baja del coche.

                                                                      

SANDRA

Gracias por traerme. Nos veremos mañana. Encantada de conocerte, Gloria.

GLORIA

Igualmente, Sandra.

FELIX

Hasta luego.

 

Félix vuelve a poner el coche en marcha. Se le nota algo molesto y Gloria parece incómoda sin saber qué decir. Abre la guantera y saca un ejemplar de la revista Diez Minutos.

 

FELIX

Vamos, suéltalo ya.

GLORIA

No he dicho nada.

FELIX

 No, no lo has dicho, pero lo estás pensando.

GLORIA

 ¿Si? ¿Y que es lo que estoy pensando?

FELIX

Que me he pasado. ¡Si, me he pasado! ¿Y que? Loren

es mi mejor amigo, ¡y le quiero, joder!

GLORIA

 ¿Entonces?

FELIX

Pues que me revienta verle así. Me duele ver que

sigue sin salir del agujero. Lleva quince años anclado

 en lo que pasó en el colegio. Ya no sé que hacer.

GLORIA

Bueno, Sandra parece una buena chica.

FELIX

 ¡Pero se la presenté yo! ¿Entiendes lo que quiero

decir? El es incapaz de… ¿Por qué me miras así?

GLORIA

¿Y tú de qué la conoces? Parecéis muy amigos, ¿no?

FELIX

¿A Sandra? Bueno… Salía con uno de Inmigración,

con Castro… ¿A qué viene ahora esa pregunta?

GLORIA

Déjalo.

 

Félix, molesto por la actitud de su mujer, da un volantazo y aparca en el arcén.

 

FELIX

Ahora soy yo el que sabe lo que estás pensando.

¿Ya vas empezar con esas tonterías?

GLORIA

Déjalo, Félix. Vamos a casa.

FELIX

No, no vamos a dejarlo.

GLORIA

 Félix, hemos hablado de esto demasiadas

veces como para que me siga interesando el

tema.

FELIX

 ¿Pero de qué estás hablando?

GLORIA

Olvídalo, ¿Quieres? Vamos a casa, por favor.

Una prostituta que se asoma de pronto por la ventanilla del coche, del lado de Gloria.

 

PROSTITUTA

 ¡Hola guapos!

 

Félix se sobresalta. Nervioso mira a Gloria y observa la cara de sorprendida que tiene. Furioso, pero mal disimulado, arremete contra la mujer enseñando la placa.

 

FELIX

¡Maldita sea! ¡Quieres que te ponga el culo a

enfriar en una celda! ¡Largo de aquí! ¿¡Es que

nunca hay un policía cuando hace falta!?

 

Félix arranca el coche y sale de allí bruscamente. Mira a Gloria de reojo y ella trata de aguantar la risa. Gloria no aguanta más y comienza a reírse a carcajadas.

 

FELIX

¿De que te ríes ahora? Estás para el psiquiátrico.

 

EXT   CALLE PUERTA FAX PUBLICO   TARDE

El Maître, con una carpeta en la mano, espera pacientemente a que salgan todos los clientes que hay dentro del establecimiento en ese momento. Tras lo cual, entra.

 

 INT    FAX PUBLICO  TARDE

El Maître se coloca frente al dependiente, un chico joven de aspecto algo desaliñado.

 

DEPENDIENTE

¿Y bien?

MAITRE

(Sin acento chino)

Buenas tardes. Quiero mandar este fax a éste número,

por favor.

 

El Maître saca una hoja con la foto de un chino con sus datos personales y en otra hojita un número de teléfono. El dependiente, con toda la tranquilidad del mundo envía el fax.

 

DEPENDIENTE

Son cuatrocientas.

 

El Maître saca un billete de cinco mil pesetas y lo deja sobre el mostrador.

 

MAITRE

Quédese con la vuelta.

DEPENDIENTE

No, lo siento, pero no acepto propinas.

 

El Maître, haciendo caso omiso, sale del establecimiento sin decir nada. El dependiente coje el billete, se lo guarda y sonríe.

 

DEPENDIENTE

Si señor, así da gusto.

 

INT   COMISARIA/MESA DE FELIX   DIA

Félix llega quitándose la chaqueta y al llegar a su mesa aparece un agente uniformado con una hoja de fax en la mano, el mismo documento que el Maître envió en la secuencia anterior.

 

AGENTE

Llegó hace diez minutos. He tratado de llamarle al

móvil, pero no estaba operativo.

FELIX

¡Mierda! Trae.

 

Félix saca el teléfono de su chaqueta y lo enciende. Lo tenía apagado. Le echa un vistazo al fax y llama desde el teléfono de su mesa.

 

FELIX

(Al teléfono)

 ¿Castro? Tenemos otro. Si, desde Alberto Alcocer. Sí,

justo ahí. Venga, te veo ahora.

 

Félix vuelve a ponerse su chaqueta y mientras se va, con el móvil en la mano, se dirige al agente.

 

FELIX

No quiero mas disculpas. Llámame como sea.

¿Entendido?

 

EXT    PUERTA FAX PUBLICO  TARDE NOCHE

Félix llega con el coche y Castro ya está allí esperando.

 

FELIX

¿Has entrado?

CASTRO

¿Crees que soy un suicida? Yo quiero morir viejecito,

en una isla llena de colombianas. Y no estrangulado

por tus manazas. Te estaba esperando.

FELIX

Vamos.

Félix y Castro entran en el fax público.

 

INT    FAX PUBLICO   TARDE NOCHE

El fax público se encuentra vacío. Al llegar Félix y Castro al mostrador, el dependiente se coloca frente a ellos. Tanto Félix como Castro continúan escudriñando el local. El dependiente, impaciente golpea rítmicamente el mostrador con los dedos.

 

DEPENDIENTE

 ¿Y bien?

 

Félix saca el fax recibido en la comisaría y lo coloca frente al dependiente.

 

FELIX

Hemos recibido este fax desde este establecimiento.

DEPENDIENTE

¿Y?

 

Félix saca su placa y la coloca también en el mostrador, justo al lado de la hoja de fax. El dependiente abre las manos y encoge los hombros.

 

DEPENDIENTE

– ¿¡Y bien!?

 

Félix pierde la paciencia y coge al dependiente por la pechera, casi pegándose a su cara.

 

FELIX

– ¡Somos policías, insolente de mierda! ¿¡Bien!? ¡Vas a colaborar por que te puedo meter un paquete que te dejará el culo como una boca de metro! ¡¿Bien?!

 

Castro sujeta como puede a Félix y le separa del dependiente. Félix se aleja hasta la puerta y deja que Castro continúe.

 

DEPENDIENTE

¡Pero que le pasa a este tío!

CASTRO

-Vale, vamos a calmarnos. Este fax lo ha mandado un

delincuente muy peligroso…

DEPENDIENTE

Mire, esto es un negocio, y no me importa si el

que viene aquí es un delincuente de mierda o un…

venerable agente de la autoridad. Mientras me

pague por los servicios prestados, todo está bien.

 

Castro saca una foto de archivo del Maître y la coloca sobre el mostrador.

 

CASTRO

 ¿Recuerdas haber visto a este hombre hoy aquí?

 

El dependiente, visiblemente molesto por la situación, cede y coge la foto. La mira y negando con la cabeza vuelve a dejarla en el mostrador.

 

DEPENDIENTE

No puedo ayudarle. Lo siento.

 

Félix vuelve de nuevo al mostrador a toda prisa.

 

FELIX

Mira chaval…

DEPENDIENTE

Oye, aleja a este tío de mí.

FELIX

Cálmate. Yo estoy calmado, ¿lo ves? Cálmate.

Fíjate bien lo que este delincuente de mierda, como

tú le llamas, se dedica a hacer en sus ratos libres.

 

Félix le muestra unas fotografías de cadáveres descuartizados. Al dependiente se le cambia la cara.

 

DEPENDIENTE

¡Esta bien! ¡Esta bien! A ver esa foto. Si, ha estado un chino aquí.

Pero no sé si ha sido éste, a mi todos

los chinos me parecen iguales.

CASTRO

 Será mejor que nos vayamos. Al menos cogeremos a éste.

 

Castro le señala el fax recibido en comisaría.

 

FELIX

Vamos en mi coche, luego te traigo a por el tuyo.

DEPENDIENTE

Oye, ¿Puedo quedarme con una foto de esas?

 

Al llegar a la puerta, Félix señala al dependiente con el dedo a modo de amenaza y se van.

 

INT    COCHE FELIX   NOCHE

 

Félix y Castro van en el coche. Félix se muestra muy serio y enfadado.

 

CASTRO

 ¿Que te ha pasado ahí dentro?

FELIX

Ese niñato me ha puesto de los nervios.

CASTRO

 Ya, es un gilipollas, pero no es muy

habitual en ti que llegues a las manos.

FELIX

 ¡Me he puesto nervioso! ¿vale?

CASTRO

Vale, vale. Perdona. Solo me preocupaba por ti.

FELIX

Está bien. Lo siento… lo siento.

CASTRO

Tranquilo, todos tenemos un mal día.

FELIX

-¿Estás casado, Castro?

CASTRO

No. ¿Por qué lo preguntas?

FELIX

Tendrás pareja, al menos.

CASTRO

No, bueno sí, pero no es nada serio.

¿Qué pasa? ¿Por qué me preguntas eso?

FELIX

¿Confías en ella?

CASTRO

No sé, si, supongo que si, pero no

entiendo…

FELIX

Mi mujer se está viendo con otro.

CASTRO

Joder… ¿Te lo ha dicho ella?

FELIX

No, ella no me la ha dicho… Es aquí.

 

Félix aparca el coche y salen.

 

INT   PORTAL CASA CHINO   NOCHE

Félix y Castro llegan a una puerta y confirman el número con la hoja que llevan en la mano. Castro saca su pistola y Félix con un gesto le indica que se la guarde. Llaman y no contestan. Insisten y al fin responde una mujer.

 

MUJER CHINA

¿Quién es?

FELIX

Policía. Queremos hacerle unas preguntas.

MUJER CHINA

Aquí todo está bien.

FELIX

Estoy seguro señora, pero nos gustaría entrar

un momento.

 

La puerta se abre lentamente hasta que la cadena hace tope y una mujer china asoma su cabeza.

 

MUJER CHINA

Aquí todo está bien.

FELIX

Lo sé, lo sé. No pasa nada…

Al fondo de la estancia, por detrás de la señora Félix observa que un chino trata de salir por la ventana. De un empujón rompe la cadena y entra corriendo. Al chino no le da tiempo a salir y Félix le detiene. Al ponerle las esposas se da la vuelta y descubre a la mujer china con cinco niños chinos bajo sus brazos, llorando y balbuceando algo en chino. Félix, impresionado, saca al detenido de allí y se va. Castro le sigue sin decir nada. Por una de las ventanas del edificio de enfrente, el Maître ha observado todo lo que ha pasado, satisfecho.

 

INT   CAFE DE LOREN    NOCHE

En el escenario unos cubanos cantan. Loren ve entrar a Sandra, con un maletín y se sienta al mismo tiempo que Loren le pone una copa enfrente. El grupo acaba su canción, el público aplaude, Loren pone música y acercándose a Sandra, le da un corto beso en la mejilla.

 

LOREN

¿Que tal?

SANDRA

Traigo algo para ti.

 

Sandra abre el maletín y saca de él una carpeta de documentos que pone sobre la barra. Loren lo coge y comienza a leerlo.

 

SANDRA

Tengo una amiga que trabaja en inmigración y me

debía un favor.

Loren abre la carpeta y lo que lee le cambia la cara.

 

SANDRA

¿Estás bien?

 

Félix entra en el local y se acerca sonriente a sus amigos, golpeando la barra con la mano abierta.

 

FELIX

¡Hola pareja! ¡Un wisquito Loren!

Que me tienes abandonado… ¿Qué ocurre?

¿A qué vienen esas caras?

LOREN

Ya se ha acabado, Félix. Terminó.

FELIX

¿Se acabó? ¿Que se acabó?

 

Loren entrega el documento a Félix y éste tras leerlo, mira extrañado a Sandra.

 

FELIX

¿De dónde lo has sacado? Esto es información

confidencial.

LOREN

¿Que es que…?

FELIX

Que es información confidencial. A estos archivos solamente tenemos acceso los…

¡Mierda! Oye Loren…

 

Antes de que Félix pudiera continuar, Loren le coge por la pechera tratando de que su amigo le mire a la cara.

 

LOREN

      ¡Lo sabías! ¿A que estabas esperando para decírmelo? ¡Eh! ¿Cómo has

podido ocultarme algo así, Félix?

FELIX

Es mi trabajo, Loren. No tiene nada que ver contigo.

LOREN

¿Que no tiene nada que ver conmigo?

 

Loren vuelve la cabeza y ve entrar a Wen-Yin con sus rosas. Se coloca frente a Félix y le señala con el dedo.

 

LOREN

 Como te vayas te mato.

 

Loren se acerca a Wen-Yin tras haber cogido el billete de cinco mil pesetas de la caja y ella le entrega las rosas, pasando a comerse el sándwich con la coca cola. Loren guarda las rosas bajo el mostrador. Félix se acerca a Sandra hablándole en voz baja.

 

FELIX

 ¿Cómo se te ha ocurrido traerte esto?

¿Y de dónde coño lo has sacado?

SANDRA

Loren tiene derecho a saber la verdad, y yo

tampoco entiendo como le has ocultado su muerte.

FELIX

Tengo mis motivos, maldita sea. Mira, no sé

cuanto sabes tú sobre este asunto, pero si de

verdad deseas ayudarle, no toques este tema. Por

su bien y por el tuyo.

SANDRA

¿Me estás amenazando, inspector?

 

Loren llega en ese momento. Félix y Sandra dejan la conversación. Loren se coloca frente a ellos.

 

LOREN

Estoy esperando una explicación, Félix.

FELIX

No hay nada que explicar, Loren. Tai Lin murió.

De verdad que lo siento mucho.

LOREN

             ¡Hace tres años, joder! ¡Tres años! ¿Cuánto hace que lo sabías?

FELIX

Mierda. ¿Que importa eso? Esta mujer estaba

relacionada con asuntos mafiosos y creí conveniente…

LOREN

Espera, espera un momento. ¿Estaba relacionada?

Vamos… vamos por partes. ¿Me estas diciendo que

ya sabias de ella… antes? ¿Me estas diciendo que aún

sabiendo por todo lo que estoy pasando, has sabido de

ella y no me has dicho nada? No, no puedo creerlo.

 

Loren se queda mirando a Félix, aguantando las ganas de llorar y de pegarle un puñetazo en la cara. Félix le aguanta la mirada avergonzado, sin saber qué decir.

 

SANDRA

De todas formas, mi amiga de inmigración me aclaró

que este parte de defunción puede no ser cierto.

FELIX

Eso, tú arréglalo más.

LOREN

¿Dónde está su cuerpo? ¿Está enterrada?

 

FELIX

 No lo sabemos. La noticia de su muerte nos llegó

desde Creta.

LOREN

Pasaste la luna de miel en Creta…

FELIX

Un momento, lo de Creta fue casualidad, Gloria se

empeñó en ir allí, ¿vale? Además, eso fue mucho

antes de… de todo esto.

Oye Loren, soy policía y…

LOREN

¡Y una mierda! ¡Primero eres Félix Román y aunque trabajes

como policía, sigues siendo Félix! ¡De Félix y Loren!

Aunque parezca que se te haya olvidado.

De verdad que no me lo puedo creer…

Eres un mierda, eres un mierda de amigo.

 

EXT   PUERTA CAFE DE LOREN  NOCHE

Wen-Yin sale del café y al fondo, a través de la puerta abierta, vemos a Félix y Loren que siguen discutiendo. Sandra no dice nada. La puerta se cierra y Wen-Yin camina calle abajo.

 

EXT   PUERTA PORTAL CASA WEN YIN  NOCHE

Wen-Yin se acerca a la puerta del portal, mirando de un lado a otro de la calle, cautelosa. Saca unas llaves del bolso, abre la puerta y volviendo a mirar a su alrededor, entra.

 

INT   PORTAL CASA WEN YIN   NOCHE

Con el portal a oscuras, Wen-Yin entra, cerrando la puerta tras de sí. Enciende la luz y se sobresalta al encontrarse allí al Maître que, sin decir nada, la mira y comienza a subir las escaleras, seguido por ella. Ambos suben los tres pisos en el más absoluto silencio. Al llegar a la puerta el Maître se aparta lo suficiente para que Wen-Yin alargue su brazo con la llave y abra la puerta cediéndole de nuevo el paso, servilmente. El Maître entra y Wen-Yin le sigue, cerrando la puerta una vez dentro.

 

INT    CASA WEN YIN    NOCHE

El Maître entra seguido por Wen-Yin, que, no sin antes echar un vistazo al exterior, cierra la puerta. Una vez dentro los dos se quedan de pie, uno frente al otro, en silencio. El Maître saca un sobre del interior de su chaqueta y se lo entrega a ella. Wen-Yin, emocionada al intuir lo que contiene, abre el sobre ávidamente y saca de él un DNI y un pasaporte, ambos españoles y con su foto y datos personales.

 

MAITRE

(En chino y subtitulado)

Solo dos días y serás libre.

WEN YIN

(En chino y subtitulado)

 …Y seremos libres.

Wen-Yin se abraza a él y seguidamente se besan.

 

 INT   COCHE DE FELIX   MAÑANA

Félix, acomodado en su asiento, ojea un Diez Minutos, echando un vistazo a la puerta del restaurante chino, del que está aparcado discretamente alejado. Al poco salen el Maître acompañado por sus dos guardaespaldas, que se meten en un coche y se van. Félix arranca el suyo y los sigue.

 

FELIX

Bueno chicos, a ver que sorpresa

me dais hoy…

INT   CASA LOREN   MAÑANA

Loren, aún en pijama, ojea un álbum de fotos en las que aparecen él y Tai-Lin cuando estudiaban. En una página en blanco coloca, como si de otra foto se tratara, el parte de defunción que le entregó Sandra. Llaman a la puerta. Loren cierra el álbum de fotos, dejándolo sobre la mesa y abre la puerta. Es Gloria con una bolsa de churros.

 

GLORIA

 ¿A que no pensabas desayunar hoy?

LOREN

¡Que sorpresa! Pasa.

 

Gloria entra y ambos se dan un abrazo y un beso en la mejilla. Hay familiaridad entre ellos. Loren le indica con la mano que se siente. Gloria, tras quitarse el abrigo, se sienta y Loren pone algo de música tranquila.

 

LOREN

¿Café?

GLORIA

Con leche, por favor.

 

Loren se dirige a la cocina, entrando por una puerta directamente desde el salón.

 

LOREN

(v.o.)

¿No trabajas hoy?

 

Gloria se ha fijado en el álbum sobre la mesa y lo ojea furtivamente, mientras Loren coloca el desayuno sobre una bandeja y vuelve al salón.

 

GLORIA

Las secretarías solemos librar los fines de semana…

LOREN

Claro, perdona. Me acabo de levantar…

 

Loren coloca la bandeja sobre la mesa, recoge el álbum de fotos y lo devuelve a su estantería.

 

GLORIA

¿Son fotos nuevas?

LOREN

 ¿Esto? No, estaba recordando viejos tiempos.

GLORIA

 ¿Lin?

LOREN

Ya te lo habrá contado Félix…

GLORIA

¿A mí? Hace mucho tiempo que Félix

no me cuenta nada…

 

Tras dejar caer la frase, Gloria sirve el café en las tazas y Loren abre el álbum por la parte del documento que acaba de guardar.

 

LOREN

Ayer me consiguieron esto de inmigración.

 

Gloria lo lee detenidamente, tras lo cual cierra el álbum y coge a Loren de las manos, mirándole compasivamente. Loren fuerza la sonrisa y abre la bolsa de churros.

 

LOREN

¡Esto huele que alimenta!

GLORIA

Lo siento mucho, cariño.

 

 

EXT    LUGAR APARTADO   MAÑANA

El coche en el que va el Maître, acompañado por los dos guardaespaldas, se detiene en un lugar poco concurrido, en las afueras. Félix, a una distancia prudencial, se detiene también. Saca una cámara fotográfica de la guantera, se la cuelga al cuello y se sitúa en un sitio desde donde tiene una aceptable visibilidad a través del objetivo. Llega el coche negro de alta gama con los cristales tintados que vigilaba a Loren y se para junto al del Maître. El chófer, un chino corpulento y elegantemente trajeado, se baja y tras una educada reverencia al Maitre, abre una de las puertas traseras del coche negro, por la que se introduce el Maître. Félix comienza a sacar fotos a los chinos, matrículas, etc… Al rato, el Maître sale del coche negro de alta gama con una elaborada reverencia, acompañado por Sara-Lin, a la que aún no vemos el rostro. El corpulento chófer vuelve a cerrar la puerta trasera, ocupa su asiento y se va. Sara-Lin se despide con la mano, mientras el Maître y los guardaespaldas continúan en una prolongada reverencia. Félix, trata de sacarle alguna foto a la cara de la chica, pero no lo logra. El Maître se va de allí y Félix vuelve a seguirles

 

   

EXT   PUERTA RESTAURANTE CHINO  DIA

El coche del Maître aparca frente a la puerta y bajan todos, entrando en el restaurante. Sara-Lin entra tras él y seguimos sin verla el rostro. Félix, al verlos entrar, pasa de largo y se aleja conduciendo.

INT BAJOS RESTAURANTE CHINO   MAÑANA

Por la misma puerta de “privado” por la que se asomó Sandra anteriormente, entran el Maitre, Sara-Lin (a la que seguimos sin ver la cara) y los dos guardaespaldas a una salita de espera. En la pared hay una puerta falsa por la que entran y les seguimos a través de un largo pasillo lleno de puertas a ambos lados. Se oyen rumores, voces en chino, llantos de un niño y el ladrido de algún perro. Hay una puerta que se distingue claramente de las demás, por su decoración y colorido con detalles chinos, por la que entran.

INT    DESPACHO DEL ANCIANO    MAÑANA

La estancia, es completamente diáfana y minimalista. Varios objetos de arte chino, aparentemente muy antiguos y de inmenso valor. Algunas katanas japonesas y lanzas africanas, así como varios retratos entre los que se haya uno de Tai-Lin. Preside la sala un mini trono ocupado por un anciano chino de largos cabellos y barba blancos, atendido por dos chinas jóvenes que le masajean las manos. Al entrar los cuatro se colocan frente a él y hacen una larga y respetuosa reverencia. El anciano inclina la cabeza. Sara-Lin se acerca a él, las chinas dejan su qué hacer y salen, se arrodilla y al tenderle el anciano sus manos abiertas, la joven hunde su cara en ellas. Tras acariciarle el pelo durante unos instantes, la hace levantarse, mirándola con cariño. Al levantarle la cara descubrimos que es exactamente igual a Tai-Lin, por el retrato que está prácticamente al lado.

 

ANCIANO

(En chino con subtítulos)

Has heredado la belleza de tu madre.

SARA LIN

(En chino con subtítulos)

Y espero aprender algo de tu sabiduría.

ANCIANO

(En chino con subtítulos)

Ahora habrás de descansar, Tian-Xen te acompañará.

 

Sara-Lin y el guardaespaldas Tian-Xen, tras la obligada reverencia, salen de la estancia. El Maître y el otro guardaespaldas siguen frente al anciano esperando instrucciones.

 

ANCIANO

(En chino con subtítulos)

El hecho de que mi biznieta esté aquí me llena de alegría.

Confío en que se sienta como en casa. Ya sabéis que el mar anda

algo revuelto. Su identidad será guardada celosamente y trabajará como una

inmigrante más, para no levantar sospechas.

¿Cuándo se efectuará la próxima baja?

MAITRE

(En chino con subtítulos)

Eso precisamente le pensaba cuestionar. Mañana licencia

Wen-Yin de Xian-Pen, y deseaba pedirle permiso para…

ANCIANO

(En chino con subtítulos)

Bien, bien. Sabes que no siento especial curiosidad por

conocer tus métodos. Bien sabes lo que has de hacer

y como lo has de hacer. Que mañana Sara Lin ocupe los

cargos de la mujer de Xian-Pen.

MAITRE

(En chino con subtítulos)

Pero honorable…

ANCIANO

(En chino con subtítulos)

No tengo nada mas que decirte. Quiero descansar.

 

Totalmente consternado, el Maître hace una reverencia y sale seguido por el guardaespaldas. El anciano levanta una mano y las dos jovencitas vuelven a aparecer, siguiendo con el masaje de las manos. El anciano coge la mano de una de ellas y la china se agacha junto a él.

 

ANCIANO

(En chino con subtítulos)

Recuerda esto joven Liu, el corazón es el más valioso

de nuestros tesoros, pero también puede ser el

 arma más peligrosa. Vigila bien donde lo guardas.

 

INT   CASA LOREN   MAÑANA

Loren y Gloria continúan en el salón de éste, con el desayuno ya terminado, Gloria llorando con la cara entre las manos y Loren sin saber como consolarla.

 

GLORIA

 Es que ya nada es lo mismo. Somos como dos

compañeros compartiendo piso.

LOREN

¿Has hablado de esto con él?

GLORIA

¿Y de que serviría? Él tiene su propia

concepción de las cosas y no le saques de ahí.

LOREN

Ya sabemos como es, pero al menos deberías

hacerle ver cual es tu opinión al respecto.

GLORIA

¿Mi opinión? Loren, para él las opiniones son, perdona por

la vulgaridad, pero son palabras textuales suyas,

para él las opiniones son como el agujero del

culo, todos tenemos uno y creemos que el de los

demás apesta.

Loren se ríe al escuchar esto, mientras asiente con la cabeza. Gloria le ve y sonríe también mientras se seca las lágrimas. Tras mirarse unos instantes, Gloria le abraza buscando consuelo y se queda así, apoyada en su pecho.

LOREN

Félix es un niño grande y te quiere mucho

mas de lo que piensas, sin ti estaría perdido.

GLORIA

¿Y por que no lo demuestra? ¿Por que no es

como tú? A ti no te da miedo expresar tus

sentimientos… No te imaginas como envidio a tu

Tai-Lin, y eso que ni la conozco…

LOREN

No digas eso, yo soy el peor ejemplo que

puedes usar para una comparación. Yo vivo

obsesionado con algo, como él con su trabajo,

pero lo mío es un problema que debo superar yo

solo. El te tiene a ti y sabe que cuando algo

vaya mal en la otra parcela de su vida a la que

tú perteneces, te harás cargo y pondrás las cosas

en su sitio.

GLORIA

       A veces pienso que debería haberme casado contigo…

LOREN

Yo soy incapaz de ser feliz, cuanto menos de

hacer feliz a alguien.

 

Gloria levanta la cabeza del pecho de Loren y le besa en los labios. Él responde a ese beso durante unos instantes, pero reacciona quitándose bruscamente y se queda quieto, nervioso.

 

GLORIA

Lo… lo siento. Yo…

LOREN

Esto no está bien.

GLORIA

Dios. Loren, lo siento. No sé que

me ha pasado. Loren…

LOREN

Tranquila, no pasa nada.

GLORIA

 ¿Seguro? No.… por favor no me malinterpretes,

ha sido… Yo quiero a Félix… lo siento, de veras.

LOREN

Vale, vale. Nos hemos dejado llevar por…

 No, no pasa nada.

GLORIA

Será mejor que me vaya, es tarde y tengo

varias cosas que hacer.

Gloria coge su abrigo y se dirige a la puerta, seguido de Loren que le abre la puerta. Gloria se vuelve y le cuesta mirarle a los ojos.

 

GLORIA

Bueno, siento mucho lo de Lin, que te hayas enterado de esa manera.

LOREN

Tarde o temprano tendría que pasar,

era cuestión de tiempo. Habla con Félix.

GLORIA

Te lo prometo. Adiós. Y perdona…

 

Gloria, tímidamente, le da un beso en la mejilla y agachando la cabeza se va. Loren cierra la puerta y se queda unos instantes en ella, pensativo.

 

INT    SALA INTERROGACIÓN COMISARIA    MAÑANA

Félix y Castro se encuentran fuera de la sala viendo, a través de un cristal, como un compañero trata de interrogar al hombre chino que detuvieron el día anterior. El detenido permanece constantemente en silencio y con la cabeza baja.

 

CASTRO

Es inútil. No va a decir nada.

FELIX

Si, aquí no hacemos nada.

 

Félix y Castro salen de la sala y un agente se les acerca.

 

AGENTE

Inspector Román, tiene una llamada.

FELIX

Bien, pasamela a la mesa. Perdona

Castro, ahora estoy contigo.

CASTRO

Claro, voy por un par de cafés.

 

Félix llega a su mesa y descuelga el teléfono.

 

FELIX

Román. Ah, hola. ¿Que pasa?… ¿Tiene que ser ahora? Niña,

estoy trabajando. Bien, bien, ya sé que tenemos que hablar,

pero ahora no es el momento. Gloria… Gloria… Si… que si, mujer.

Venga, hasta luego.

 

Al colgar el teléfono, Castro se acerca a la mesa.

 

CASTRO

¿Todo bien?

FELIX

(Cabreado)

Todo de puta madre. Vamos, hay trabajo.

 

 

EXT   PUERTA FAX PUBLICO   TARDE

El Maître llega y se detiene frente a la puerta. Mira hacia atrás de reojo y mira al guardaespaldas que se queda justo detrás de él. Suspira con dolida resignación y entra.

 

INT     FAX PUBLICO     TARDE

El dependiente se encuentra colocando unas cajas de espaldas al mostrador. Al oír la puerta se vuelve y se encuentra frente al Maître, al que reconoce al instante. Con una durísima mirada, coloca sobre el mostrador un documento con los datos y la foto de Wen-Yin y en otro papel un número de teléfono. El dependiente, con un visible miedo contenido, coge los papeles y se va hacia el fax. El Maître observa todo el proceso con mucha atención. El dependiente coloca la hoja sobre el fax y éste comienza a succionarla. Al salir el documento por la ranura trasera del aparato espera, nervioso, a que el fax emita el pitido de confirmación de envío. Trata de volver la cara y mirar de reojo, pero no se atreve. En el instante en el que suena el pitido se oye la puerta del local. El dependiente se vuelve y ya no hay nadie. Sobre el mostrador un billete de cinco mil pesetas. Se apoya en el mostrador y comienza a respirar torpemente, como si hubiera estado aguantando la respiración en todo momento. Al mirar hacia abajo algo le sorprende. Un charquito de pis ha empapado sus zapatillas.

 

DEPENDIENTE

Mierda.

 

INT   CAFE DE LOREN   NOCHE

Loren termina de cantar una canción en el escenario y todos aplauden. También Sandra que se encuentra en la barra. Loren cede el micrófono a una pareja y vuelve a la barra, frente a Sandra.

 

LOREN

Un día de éstos te quiero ver ahí arriba.

SANDRA

¿Quién, yo? No tengo

ni idea de cantar. No lo hago ni en la ducha…

LOREN

No es necesario saber y siempre hay una primera vez.

SANDRA

Te veo de muy buen humor, te lo has tomado mejor

de lo que esperaba. ¿Seguro que estás bien?

 

Loren hace el amago de contestar, pero se le cambia la cara al ver entrar a Félix, cabizbajo y visiblemente avergonzado. Loren se aleja de la barra y comienza a colocar botellas, por hacer algo. Félix se sienta al lado de Sandra y le da un corto beso en la mejilla.

 

FELIX

Vaya, ya casi formas parte de la decoración

del local.

SANDRA

No estarás insinuando que desentono.

FELIX

¡Al contrario! Siempre he alabado el buen gusto

de Loren, pero por lo que veo… ¡el servicio sigue

siendo igual de malo!

Loren se da por aludido, se acerca y, desafiante, se coloca frente a Félix.

 

SANDRA

Será mejor que os deje solos.

LOREN

No Sandra, quédate… por favor.

FELIX

Loren, lo siento. Tienes toda la razón, la amistad debe estar por encima

 de todo. Entiende que no quería hacerte daño. Te lo suplico si quieres,

pero perdóname, venga hombre, no podemos estar así…

Loren agacha la cabeza como meditando, al instante levanta la cara y le mira desafiante.

 

LOREN

¿Estamos de acuerdo en que eres un perfecto cabrón?

FELIX

Un perfecto amigo cabrón, si. ¿Amigos…?

 

Félix extiende su mano delante de él y Loren se hace rogar y finalmente le estrecha la mano.

 

SANDRA

Esto se merece un brindis.

 

Loren, con un gesto, se disculpa y se acerca a Wen-Yin, que ya esta al otro lado de la barra. Momento en el que el teléfono móvil de Félix suena.

 

FELIX

Román. Estupendo, buen trabajo. Bien si, ya me

encargo yo.

 

Félix cuelga y comienza a marcar un número en el móvil mientras le guiña un ojo a Sandra.

 

FELIX

Lo siento guapa, otro día brindamos.

 

Félix busca a Loren y le ve repartiendo las rosas, contestan a su llamada desde el teléfono y sale por la puerta.

 

FELIX

¿Castro? Vamos, levanta el culo del sillón…

Loren termina de repartir las rosas y se mete de nuevo en la barra.

 

LOREN

¿Y Félix?

SANDRA

El deber le llama.

LOREN

Vaya, tenía que comentarle algo importante.

SANDRA

Mala suerte. Oye, ¿puedo preguntarte algo?

LOREN

Claro. Tú dirás…

SANDRA

¿Y mi rosa, la has olvidado?

 

Loren se acerca a Sandra apoyándose en la barra y le da un beso en los labios.

 

LOREN

La tuya la tengo en casa.

Wen-Yin, desde la puerta observa a Loren y Sandra besándose, sonríe y se va.

 

INT   PUERTA CASA WEN YIN   NOCHE

Wen-Yin abre la puerta de su casa y al encender la luz observa con estupor como está todo patas arriba y por los suelos. Por el portal oye las voces de Félix y Castro y se queda paralizada sin saber qué hacer. Echa a correr en dirección a las escaleras y gritando pasa por en medio de los dos, bajando a toda pastilla y cayendo ellos al suelo. Se levantan y corren tras ella. Cuando la ven está ya abriendo la puerta del portal y Castro saca su arma. Félix al golpearle en el brazo le hace errar el tiro a la pared.

 

FELIX

 ¡Joder! ¿Es que todos los de inmigración hacéis

las cosas sin pensar?

CASTRO

Se escapaba Félix, no pensaba matarla.

FELIX

No, claro. Vamos, anda. ¡Y guárdate eso, coño!

 

EXT   PORTAL WEN YIN   NOCHE

Félix y Castro salen del portal, mirando a uno y otro lado de la calle, pero sin ver a nadie.

 

FELIX

Felicidades señor Castro. Acabas de matar a una mujer.

CASTRO

¿Matar? Pero si ha escapado, yo no la he dado.

FELIX

Esa mujer está muerta. ¿Por qué crees que perdemos el culo para cogerlos?

Si no los cogemos nosotros lo cogerán ellos. Mierda, ¿dónde estabas antes?

¿En tráfico?

 

EXT    CALLE POCO CONCURRIDA   NOCHE

Wen-Yin anda sin saber a ciencia cierta dónde va, mirando constantemente de un lado a otro, terriblemente asustada y llorando. Finalmente se para en una cabina de teléfonos. Echa unas monedas, alguna se le cae, las vuelve a echar y se le cae el auricular, por fin consigue marcar y espera contestación sin dejar de mirar, nerviosa, hacia todos los lados. Cuando alguien contesta al otro lado de la línea Wen-Yin comienza a hablar en chino, muy rápido, entrecortado y sin parar de llorar. Por fin consigue calmarse un poco y empieza a asentir con la cabeza. Cuelga el teléfono y mirando de nuevo hacia todos lados, echa a correr, perdiéndose entre las calles.

 

INT   HABITACION CASA LOREN   NOCHE

Loren y Sandra hacen el amor, ella sobre él. Se miran mientras lo hacen y se abrazan, momento en el que Loren levanta la vista y ve el retrato de Tai-Lin que tiene enmarcado sobre una cómoda, que parece mirarle fijamente. Loren agarra a Sandra y se cambian de posición, colocándose ahora él encima. Cuando acaban, los dos tumbados boca arriba uno al lado del otro, Loren se lleva las manos a la cabeza, mareado y riéndose. Sandra enciende un cigarrillo y le mira extrañada.

 

SANDRA

¿Estás bien?

LOREN

Si, si, claro… El calor, hace mucho calor aquí.

SANDRA

Ya, bueno, no te preocupes, arrímate a mi que yo

soy una estufa con patas.

 

Loren se quita las manos de la cabeza y aún con los ojos cerrados jadea, tratando de devolver la normalidad a su respiración. Sandra sonríe y mira el retrato de Tai-Lin.

 

SANDRA

– La verdad es que era muy guapa.

 

Loren abre los ojos y mira también el cuadro.

 

LOREN

Es. Es muy guapa.

SANDRA

No acabas de creerte que esté muerta, ¿verdad?

LOREN

Sé que no está muerta.

SANDRA

¿Cómo que lo sabes? ¿Se ha puesto en contacto contigo?

¿La has visto?

 

Sandra se da cuenta de la exagerada emoción que pone a sus preguntas, le coge una mano y se la besa.

 

SANDRA

Lo siento, me estoy metiendo donde no me llaman.

LOREN

No te preocupes. No, no se nada de ella, pero la siento,

aún la siento aquí dentro.

 

Loren se coloca su mano en el pecho, volviendo a cerrar los ojos y respirando profundamente.

 

LOREN

No me parece justo hablar de esto contigo.

SANDRA

Cariño… debes empezar a aceptar que ya no está.

LOREN

Si no es eso. Ya sé que no está, de hecho, nunca ha

estado, en muchos años. Pero es como que me siento en deuda

con ella, ¿sabes? No hice nada…

 

SANDRA

Nadie pudo hacer nada. ¿Qué podrías haber hecho tú? No eras más que un niño

y encima cuando quisiste hacer algo, acabaste con un tiro en la pierna.

En mi diccionario eso es hacer algo. Esa tortura no te va a llevar

a ningún sitio.

LOREN

Igual tienes razón.

 

Loren pasa el brazo por encima de ella y alarga la mano hasta la mesita para coger el paquete de tabaco. Saca un cigarro, lo enciende y comienza a toser.

 

LOREN

Joder… perdona, es que…

SANDRA

Ya, el calor, ¿no?

 

Los dos comienzan a reírse, se abrazan se besan y tras apagar los cigarros apresuradamente, vuelven a hacer el amor.

 

EXT    PUENTE SOBRE M-30    NOCHE

Wen-Yin, ya un poco más calmada, llega a la mitad del puente y comienza de nuevo a mirar de un lado a otro. Al fondo ve una sombra y duda si acercarse o salir corriendo. Poco a poco la sombra va tomando forma y Wen-Yin se da cuenta de que es el Maître. Llorando corre hacia él y se echa en sus brazos. El Maître la abraza y acaricia su pelo tratando de consolarla. Ella no para de llorar. 

 

INT   HABITACION CASA LOREN   NOCHE

Loren y Sandra descansan sobre la cama, él abrazándola por la espalda.

 

SANDRA

¿Y la de las rosas?

LOREN

¿Qué pasa con las rosas?

SANDRA

¿Por qué lo haces? La mayoría de los bares que frecuento hacen caso omiso e incluso algunos de ellos las echan a la calle directamente…

LOREN

 ¿Wen Yin? ¿Temes que tenga algo con ella?

¿Estás celosa?

SANDRA

No, la verdad es que ni se me había ocurrido… ¿Sabes hasta su nombre?

¿Tienes algo con ella?

LOREN

Solo trato de ayudarla un poco.

SANDRA

Ya lo sé. No es eso. Es que… ¿Por qué lo haces?

¿Piensas que así redimirás tu culpa, o algo así?

LOREN

No. Es simplemente que me parece bien echarles una

mano en lo que pueda, y esa creo que es una buena

forma de hacerlo. Por poner mi granito de arena.

SANDRA

 Pues por lo que yo sé, ningún granito de arena les

salva de la hoguera. Y por lo que nos contó Félix, ella

ha tenido mucho que ver en todo eso.

Sandra señala el retrato de Tai-Lin. Loren se incorpora, sentándose en la cama. Sandra se da la vuelta, pero continúa tumbada, frente a él, bajando la vista y haciéndose una mueca de reproche.

 

LOREN

¿A qué te refieres?

SANDRA

No Loren, olvídalo. Hay veces que la felicidad

radica en la ignorancia.

LOREN

Ya, pues si ahora piensas que el tema queda aquí zanjado…. Dime.

SANDRA

¿Has oído hablar de las Triadas?

LOREN

Claro, la mafia china. Drogas, prostitución, todo eso. Por lo que leí en la prensa al padre de Lin lo mataron ellos. A mí me intentaron matar ellos.

SANDRA

Pues lo que más beneficios les aporta es el trabajo de los inmigrantes ilegales. Llegan aquí tras pagar poco mas de cuatro millones de pesetas que por supuesto no tienen. Trabajan para ellos, pues eso, vendiendo rosas, en restaurantes o como últimamente, en las tiendas éstas de todo a cien, pagando con su trabajo ese supuesto “pasaje”. Una vez pagada la deuda y esperando los ansiados papeles de residencia, dan elchivatazo a Inmigración y los deportan. Volviendo así de nuevo al principio.

LOREN

Es increíble. Bueno, pero una vez que la mafia se desentiende de ellos,

 podrían escaparse y buscarse la vida en otro sitio, yo haría eso.

SANDRA

Y algunos lo intentan, pero tienen un brazo ejecutor, el que se encarga

de “limpiar” los fallos de Inmigración. En otros sitios no lo sé, pero en España,

oficialmente, no mueren chinos. Es así.

Loren se queda pensativo, mirando al frente, pero sin mirar a ninguna parte. Sandra le coge una mano y se la besa.

 

SANDRA

– Y Tai Lin… Pues parece que formaba parte de todo eso. Lo siento.

 

EXT   PUENTE SOBRE M-30   NOCHE

Wen-Yin, más calmada, comienza a contarle lo sucedido en chino, entre balbuceos, lloros y frases entrecortadas. El Maître vuelve a abrazarla sobre su pecho, quedando su cabeza por encima de la de ella. Wen-Yin continúa hablando mientras vemos al Maître tratando de contener las lágrimas y cerrando los ojos con fuerza. Wen-Yin, aún abrazada a él, le pregunta algo, pero el Maître permanece en silencio. Wen-Yin vuelve a preguntar y sigue sin obtener respuesta. Histérica repite la pregunta una y otra vez mientras le golpea torpemente en el pecho. El Maître, sin hacer nada, aguanta los golpes con resignación. Wen-Yin. Ahora es él quien comienza a hablar, despacio y entrecortado por la emoción. Wen-Yin, aún con la congoja, le escucha con los ojos cerrados. Al oír el “click” característico de una pistola al cargarse, Wen-Yin abre los ojos sobresaltada, él continúa hablando y ella, lentamente y sin mirarle, se da la vuelta y camina unos metros. Temerosa se da la vuelta despacio y al mirar al Maître de frente descubre que le está apuntando con una pistola, visiblemente dolido por lo que va a hacer le tiembla la mano al apuntar y aprieta sus labios para no romper a llorar también. Se queda así unos instantes, como si no pudiera hacerlo. Wen-Yin se torna de pronto más calmada. Sin dejar de mirarle fijamente, levanta la cara desafiante y abre sus brazos, invitándole a disparar. Wen-Yin cierra entonces los ojos y espera la ejecución. Se sobresalta con cada uno de los seis disparos seguidos que efectúa el Maître y después un silencio, solo roto por los coches que pasan por debajo del puente. Wen-Yin continúa con los ojos cerrados sin reaccionar. Oye unos gemidos y al abrir los ojos descubre al Maître arrodillado en el suelo con el arma apuntando al cielo. Con una mano masajeándose los ojos para secarse las lágrimas, el Maître empieza a decir algo en chino, aún con los ojos tapados con la mano, pero le cuesta al estar llorando amargamente. De repente se oye el grito de Wen-Yin seguido de un golpe seco, frenazos y derrapes de coche, así como varios golpes de automóviles chocando entre sí. El Maître se levanta y, al no ver a Wen-Yin, se acerca a la barandilla corriendo desesperadamente, se asoma y ve su cuerpo en medio de la carretera y el caos organizado por los vehículos que pasaban por allí en ese momento. El Maître suelta un grito desgarrador y llevándose el arma a la sien, dispara, pero el cargador está vacío. Vuelve a intentarlo una y otra vez, pero sin éxito. Totalmente encolerizado arremete a patadas y puñetazos contra la barandilla hasta que pierde el equilibrio. Al caer se golpea en la cabeza y se queda semi inconsciente, con un chorrillo de sangre cayéndole por la cara.

 

INT  HABITACION CASA LOREN   MAÑANA

Loren se encuentra en la cama durmiendo. Suena el teléfono y tarda en darse cuenta. Casi inconscientemente coge el despertador y trata de apagarlo. Al insistir el timbre se percata de que es el teléfono y lo coge.

 

LOREN

– ¿Sí? Dime. ¿Quien? Dios… Bien, dame unos minutos.

 

Loren cuelga el teléfono y al incorporarse se da cuenta que Sandra ya no está en la cama a su lado.

 

INT   DEPOSITO CADAVERES  MAÑANA

Félix, con la placa colgada del bolsillo exterior de la chaqueta y Loren, con el casco en la mano, acompañan a la forense, una joven con una impecable bata blanca, por uno de los pasillos del depósito. Félix le hace un guiño para que se fije en ella, pero rápidamente se da cuenta de que no es el momento. Se paran frente a una puerta sin indicación alguna y entran.

 

INT  SALA DE AUTOPSIA  MAÑANA

Félix, Loren y la joven forense entran en la sala y se colocan alrededor de una mesa camilla sobre la que yace un cuerpo cubierto por un saco de plástico opaco.

 

FELIX

Ok, ¿qué tenemos aquí?

FORENSE

Siento mucho que el doctor Aurelio no esté aquí, pero créame inspector que estoy lo suficientemente capacitada para hacer este trabajo.

FELIX

Si, claro, no lo pongo en duda. ¿Qué tenemos?

FORENSE

Lo digo por la mueca que ha puesto al ver que era yo quien tenía el caso asignado… Ya se que es inusual ver a una mujer en un puesto de importancia, pero mucho me temo que va a tener que acostumbrarse.

FELIX

A ver niña, que ya te he dicho que bien, que te he entendido. Que tiene un puesto Que te mereces, pues me alegro por ti. Tengo mucha prisa, así es que dime, ¿qué tenemos?

FORENSE

No hay signos de violencia, no hay restos de sustancias psicotrópicas. Por no tener

no tiene ni una sola gota de alcohol en la sangre.

Alguien aprovechó un descuido para empujarla o bien

ha sido un suicidio en toda regla.

FELIX

La han identificado como Wen-Yin, pero necesitamos que alguien nos lo confirme. ¿Estás listo?

Loren asiente con la cabeza y Félix, con un gesto, indica a la forense que abra el saco y le muestre el cadáver. Aún con la cara parcialmente deformada Loren ve claramente que se trata de Wen-Yin. Impresionado, asiente de nuevo y vuelve la cara apartándose de la mesa. Tras otro gesto de Félix, la forense vuelve a cerrar el saco y lleva la mesa rodando hasta las cámaras frigoríficas, en las que, en una de ellas, introduce el cuerpo.

 

FELIX

Es lo único que sabemos, anoche a las tres de la

mañana, se arrojó o la arrojaron desde un puente de

la M-30 y la suerte hizo que no la destrozaran los

coches que pasaban por allí en ese momento. ¿Estás

bien?  Vamos, te invito a un café.

 

EXT    PUERTA DEPOSITO DE CADAVERES   DIA

Félix y Loren salen por la puerta del edificio y se dirigen al coche del primero, que está aparcado en la misma acera, junto a la moto de Loren.

 

LOREN

¿Por que se habrá suicidado?

FELIX

Las conclusiones precipitadas no conducen

a ningún sitio, Loren.

LOREN

¿Que quieres decir con eso? ¿No crees que haya

sido un suicidio?

Félix y Loren llegan al coche. Félix abre el maletero y saca un termo de café y un par de vasos de plástico. Sirve y le da uno a Loren.

FELIX

Me gusta muy poco hablar de este tema contigo,

mas que nada por que no puedes, o no quieres ser

objetivo. Pero tenías razón, por encima de todo

está nuestra amistad, así es que te lo voy a contar.

LOREN

Te escucho.

 

Félix se sirve también un café y vuelve a guardar el termo en al maletero.

 

FELIX

Tai-Lin es conocida como La Rosa Negra. La Mafia…

¿Te suena de algo las Triadas Chinas? Bien, pues

están por todo el mundo. Había cinco ramificaciones

principales, una por continente, excepto en Europa,

que había dos, una parte oriental y otra occidental. El

padre de Lin, de tu Tai-Lin, era un Príncipe Rojo, es

decir un personaje importante de la aristocracia China.

Pero además, era el sumo representante de la Mafia en la Europa

Occidental. Los orientales, tras la caída del muro, querían una sola

organización en Europa, evidentemente bajo su mando, a lo que el Príncipe

se negaba. Entonces decidieron eliminarlo. Teniendo a la hija del Príncipe

en su poder, se aseguraban esa ansiada unión, ya que ella pasaba automáticamente a

 tomar el control de Occidente. Date cuenta de lo importante que es lo que te

estoy contando, con sólo veinte añitos, tu “novia” era la jefa de la Mafia

China en Europa.

LOREN

Me… me dijo que su destino ya estaba escrito.

FELIX

¿Te contó algo?

LOREN

No, eso. Yo la insinué el irme a China con ella y

me dijo que no. Que su destino ya estaba escrito y

que no lo podría cambiar, aunque quisiera. Y.… joder!

 

Loren se sorprende al recordar algo y mira a Félix sin saber que decir.

 

FELIX

¿Que?  Vamos Loren, esto es importante. ¿Que más te

dijo?

LOREN

Me habló de un jardín sin colores, y yo respondí

que una rosa es una rosa, aunque fuera negra.

FELIX

La Rosa Negra. Esto es la leche…

LOREN

Bueno, ¿Y estuvo secuestrada hasta que la mataron?

FELIX

No sabemos si la mataron. Ni siquiera que esté realmente muerta. Cuando la unión se hizo efectiva, Lin empezó a ganarse la confianza de sus jefes y fue ascendiendo. Al parecer, en secreto, se alió con otros Príncipes Rojos que no estaban por la labor de olvidar el asesinato de uno de los suyos y en poco más de cinco años, eliminó a toda la cúpula mafiosa de Europa, tal y como se lleva haciendo a los traidores de las Triadas durante siglos, separando la cabeza y extremidades del cuerpo. A partir de aquí es cuandose hizo llamar así, como tú la llamaste.

LOREN

 Una rosa negra. Suena tan tétrico. ¿Y el parte de su muerte?

FELIX

Eso es lo extraño, que haya un parte de defunción. Por

regla general, a esas esferas, cuando eliminan a alguien,

lo “eliminan”, sin rastro, sin cuerpo. Nada.

LOREN

O sea, que cabe la posibilidad de que esté viva.

FELIX

Puede. También es posible que hayan sacado a la luz

su muerte para escarmentar a los que la seguían. No lo

sé, Loren. Ese mundo es muy hermético. Eso es todo,

siento haber tenido que bajarla del pedestal en el que

la tenías, sigo pensando que hubiera sido mejor que no

supieras nada.

LOREN

Lo prefiero así.

FELIX

Lo siento amigo.

 

Félix se acerca a Loren y los dos se abrazan. Félix se suelta y entra en el coche. Loren se queda de pie, mirando fijamente el casco que lleva en la mano.

 

 EXT   FLASHBACK PATIO COLEGIO  MAÑANA

Loren y Tai-Lin están de pie, el uno frente al otro.

 

TAI LIN

Mi padre está a punto de llegar.

LOREN

Estupendo, me gustaría conocerle.

TAI LIN

No, no te gustaría.

 

EXT  PUERTA DEPÓSITO CADAVERES  MAÑANA

 

FELIX

¡Loren!

 

Loren vuelve en sí y ve que Félix ya está metido en su coche. Se agacha junto a la ventanilla.

 

FELIX

 ¿Estás bien? ¡Que te has quedado alelao!.

Tienes cara de no… ¡No has dormido! ¡Nooo! No me

lo puedo creer. ¿Te la has tirado? Que cabrón…

LOREN

Pero que vasto y ordinario eres.

FELIX

Vale, entonces habéis… ¿Compartido flujos? ¡Ja!

LOREN

Muy gracioso. Oye, quiero preguntarte algo.

FELIX

Dispara.

LOREN

Me vas a decir que me estoy metiendo donde no

me llaman, pero… ¿va todo bien entre Gloria y

tú? El otro día la vi algo tensa.

FELIX

Así es, tú lo has dicho.

LOREN

 ¿El qué?

FELIX

Que te estás metiendo donde no te llaman.

LOREN

Perdona, no quería…

FELIX

Loren, estoy bromeando. Esta noche me paso

por allí y charlamos, ¿vale?

LOREN

De acuerdo, nos vemos allí.

 

Félix arranca su coche y se va, tocando el claxon a modo de victoria deportiva.

 

FELIX

¡Don Juan! ¡Que eres un Don Juan!

 

Loren se queda un rato de pie, hasta que pierde de vista el coche de Félix. Se sube a su moto y al ir a ponerse el casco se fija en el autobús que está pasando frente a él. En una de las ventanillas cree ver claramente a Tai-Lin (en realidad Sara-Lin) Sorprendido, se pone el casco y sigue al autobús.

 

EXT   PARADA AUTOBUS   DIA

Al parar el autobús en una parada, Loren espera a una distancia prudencial. Sara-Lin baja del autobús, éste se va y al otro lado de la acerca se encuentra estacionado el coche negro de alta gama con los cristales tintados. Sara-Lin cruza la calle y se mete en el coche, que arranca y se va. Loren, se quita el casco y observa, estupefacto, al coche negro que se aleja. Tras meditar unos instantes, niega con la cabeza para sí mismo, vuelve a colocarse el casco y se va.

 

EXT   PUERTA CASA SANDRA   TARDE

Loren llega a la puerta y toca el claxon. Desde la ventana, Sandra le saluda con la mano.

 

EXT   CARRETERA   TARDE

Loren, sin casco, va con la moto por la carretera con Sandra detrás, como acompañante y con el casco de él en la cabeza.

 

EXT   CASA CAMPO LOREN  TARDE

Loren para la moto frente a una preciosa casita de troncos de madera aún en construcción. Se bajan y Loren abre los brazos orgulloso, mostrándole la casa.

 

SANDRA

¿No me dirás que la estás haciendo tú?

LOREN

Con estas manos. Llevo casi siete años,

pero cada día me cuesta más venir aquí y

continuar.

SANDRA

Loren esto es precioso.

LOREN

Ya, pero lo tengo muy descuidado.

SANDRA

Aún así, es increíble. ¿Por que no

la acabas?

LOREN

Te va a parecer una tontería, pero verás,

yo necesito tener una buena razón para hacer

las cosas. No, la verdad es que necesito

hacer las cosas por alguien. No le veo ningún

sentido hacerlas por mí mismo.

SANDRA

Estás siendo demasiado duro contigo.

LOREN

¿Sabías que soy arquitecto?

SANDRA

¿En serio?

LOREN

 Mi padre era albañil y tanto él como mi madre

querían que yo fuera algo mas en la vida que lo que fueron ellos.

Me metieron en un buen colegio, que apenas podían permitirse.

La mayor ilusión de mi padre era llegar a trabajar para mí.

Les hacía tan feliz la idea que no lo dudé un

instante. Al poco de acabar la carrera, los dos…

los dos murieron en un accidente de coche.

SANDRA

Lo siento.

LOREN

Y al irse ellos, se fue el arquitecto

también.

SANDRA

Pues viendo esta maravilla, creo que ese

arquitecto sigue por aquí.

LOREN

Ya, pero a ese arquitecto aún le falta un

motivo.

SANDRA

¿Un motivo? ¿Y de donde podemos sacar

nosotros un motivo?

 

SANDRA se acerca a sus labios.

 

SANDRA

Siempre hay un motivo para hacer las

cosa, Loren. Sólo has de darte cuenta de

dónde está.

 

Los dos se besan.

 

INT   CAFE LOREN  NOCHE

Sandra y Loren cantan un tema en el escenario, mientras Félix y Castro les observan desde la barra. Al acabar todo el mundo aplaude. A Sandra se la ve totalmente avergonzada.

 

LOREN

¿Ves como no era tan difícil?

SANDRA

Me muero de la vergüenza, pero ha estado muy bien. ¿Y tú

Félix, cuando lo vas a intentar?

FELIX

 ¿Yo? En la vida me verás haciendo el ridículo

de esa manera.

CASTRO

No me cabe la menor duda.

SANDRA

 ¡Ah! Yo he hecho el ridículo…

FELIX

No, yo no he dicho eso, tú lo haces bien.

¿Verdad Loren?

 

Loren no contesta, observando fijamente el cuadro de Tai-Lin de la pared. Félix mira a Sandra y se lamenta con un gesto.

 

SANDRA

Loren… Loren, ¿Va todo bien?

LOREN

 ¿Que? Sí, sí. Es solo que… Joder, os va

parecer una locura.

FELIX

-Estoy convencido, pero suéltalo de todas formas.

LOREN

Ha sido esta mañana, cuando hemos salido del

forense, en un autobús, juraría que era ella.

 

Loren señala el cuadro de Tai-Lin. Tanto Félix como Sandra se quedan callados unos instantes, se miran mutuamente.

 

SANDRA

 ¿En un autobús?

FELIX

Mira Loren…

LOREN

Ya, ya lo sé, será mi subconsciente.

FELIX

No es eso. El otro día interrogamos a un tipo

para que nos identificara a un chino al que pisamos

los talones. El tipo éste vio la foto y ¿sabes que

nos dijo? Que a él todos los chinos le parecían iguales.

LOREN

Félix…

 

Sara-Lin entra en el local con un ramo de rosas y se cuela entre los clientes, pasando desapercibida para los tres, y tratando de vender alguna rosa. Suena el móvil de Castro y éste lo saca. Escucha sin decir nada y cuelga. Los mira algo nervioso.

 

CASTRO

Un mensaje de mi madre.

LOREN

¿Tienes un 8210?

 

Loren saca su flamante nuevo Nokia 8210 y lo coloca sobre la barra también, junto al de castro. Los dos son rojos.

 

LOREN

Es una belleza, ¿eh? Tan pequeñito, tan elegante…

CASTRO

Veis, en detalles como éste es donde se

observa el buen gusto.

 

Tanto Castro como Loren dejan sendos móviles sobre la barra. Loren vuelve a Félix.

 

LOREN

Eso no te lo discuto, también nosotros somos todos

iguales, pero dime, ¿reconocerías a tu mujer si la

vieras por la calle?

FELIX

Loren, la última vez que he visto a mi mujer ha

sido esta mañana cuando me ha preparado el termo

de café, bueno no, esta mañana no la he visto. Es igual, han pasado

casi veinte años. Tú mismo has

cambiado mucho en veinte años. Pero entiendo que

ahora mismo estés muy susceptible con todo este

asunto, han sido muchas…

LOREN

Perdona un momento, Félix.

 

Loren ha visto a Sara-Lin, de espaldas, tratando de vender sus rosas. Sale de la barra, cogiendo el teléfono de Castro sin darse cuenta y se dirige hacia ella. Forzando una sonrisa al llegar a su lado, golpea suavemente su hombro con un dedo. Sara-Lin se da la vuelta, el cuadro de Tai-Lin se refleja en el espejo detrás de ella y Loren totalmente perplejo mira a Sara-Lin y al cuadro una y otra vez, incesantemente. Comienza a dar unos pasos hacia atrás, negando con la cabeza. Sara-Lin, viendo la cara totalmente desencajada de Loren y sin entender nada de lo que pasa, sale corriendo del local, asustada y dejando caer las rosas al suelo, junto con la media foto que se quedó Tai-Lin (la media foto en la que salía Loren) y que Sara-Lin traía en la mano. Al traspasar Sara-Lin la puerta, Loren reacciona.

 

LOREN

– ¡¡Lin!! ¡Espera Lin, vuelve!

Loren corre hacia la puerta gritando, Félix le ve y le alcanza, tratando de sujetarle ante el forcejeo de Loren tratando de seguir corriendo.

 

LOREN

¡Lin! ¡Pero, ¿quieres soltarme?! ¡Se va a ir!

¡¡Félix suéltame, joder!! ¡Lin!

FELIX

¡Cálmate Loren! No.… no me obligues a hacerte daño.

 

Loren sigue forcejeando como un energúmeno, todo el local se ha quedado pendiente de ellos, sin decir una palabra. Finalmente, Félix golpea a Loren y éste cae al suelo. Félix se agacha junto a él, ya más calmado y llorando como un niño.

 

LOREN

Era ella Félix, te juro por Dios que era ella.

No la dejes escapar, por favor, no quiero perderla

otra vez. Ayúdame Félix…

FELIX

Ya está bien, amigo. Ya ha pasado, vamos, levanta.

LOREN

¡Y una mierda está bien! Te estoy diciendo que era

ella. ¡Sandra! ¿Tú me crees? Te juro que era Lin.

 

Sandra se queda un rato mirándole, muy seria y sale corriendo hacia la puerta. Castro sale tras ella.

 

EXT    PUERTA CAFE LOREN   NOCHE

Sandra sale corriendo a la calle, justo cuando el coche negro de alta gama con los cristales tintados se aleja calle abajo, cerrando en marcha una de sus puertas traseras. Al no poder hacer nada por detenerlo, patalea el suelo con rabia. Castro coloca su mano sobre el hombro de ella y Sandra se lo quita violentamente. Vuelve a entrar y Castro se queda fuera.

 

INT   CAFE LOREN   NOCHE

Sandra vuelve a entrar y ve de nuevo a Loren en el suelo, inconsciente. Félix trata de levantarle por la fuerza. Sandra le mira duramente.

 

FELIX

He tenido que volver a hacerlo, ¿vale? ¿Vas

a ayudarme o vas a quedarte mirando?

 

Sandra ayuda a Félix a levantarle y le sientan. Loren vuelve en sí, aturdido, se queda mirando hacia el ramo de rosas en el suelo y ve también la media foto.

 

FELIX

¿Has visto algo ahí fuera?

 

Sandra se queda un momento sin contestar, mira de reojo hacia la puerta y vuelve a mirar a Félix, negando con la cabeza. La gente del local ha empezado a murmurar. Félix se levanta y sacando su placa empieza a echarlos.

 

FELIX

¡Bien amigos, aquí ya no hay nada que ver! ¡Todos fuera!

¡Hoy invita la casa! ¡Vamos!

 

INT   CASA LOREN   NOCHE

Loren, algo aturdido aún, está sentado en el sofá mientras Sandra le coloca un trapo con hielo en la cara. Loren se queja y Félix se está poniendo una copa. Se acerca a Loren y Sandra se va al baño con el trapo y el hielo.

 

FELIX

 ¿Estás mejor?

LOREN

Me duele.

FELIX

¿Qué te ha pasado? ¿Te has vuelto loco?

LOREN

No estoy loco, Félix. La he visto como te estoy

viendo a ti ahora mismo. ¡Era ella!

FELIX

Esto es increíble.

LOREN

¿Pero por que no me crees? ¿Es que piensas que todo el mundo vive

 mintiendo como… ¡Es eso! Tú sabes que es cierto lo que he visto, ¿Qué

pretendes? Quieres cazarla ¿verdad? Eres un hijo de…

 

Loren hace el amago de golpearle, pero apenas tiene fuerzas, Félix hace el amago de golpearle de nuevo, pero al verle en su estado, se calma.

 

FELIX

 ¡Era una niña, Loren! ¡Cómo va a ser Lin si

quién entró en el local era una niña! Y además

está muerta. ¿Me oyes? ¡¡ESTÁ MUERTA!!

LOREN

¡Noooo! ¡Está aquí! ¡Tú lo sabes tan bien como

yo! ¡Si no, dime a qué viene de pronto tanto jaleo

con ella! ¿¡Por qué ahora todo este interés!? ¡No

te voy a dejar cogerla, Félix! ¡Te lo impediré

aunque sea lo último que haga en mi vida!

 

Félix lanza su copa contra la pared, cabreado y se va dando un portazo, Loren se acurruca sobre el sofá y saca la media foto que había en el suelo del café, mirándola atentamente. Sandra continúa de pie, en el baño, escuchando atentamente en silencio.

 

INT   CASA LOREN   MAÑANA

Loren se encuentra en el sofá, en la misma posición fetal de la noche anterior y con un moratón en la mejilla. Se despierta y se queda unos instantes mirando el retrato de Tai-Lin.

 

LOREN

No son imaginaciones mías.

 

 

EXT   PORTAL CASA LOREN  MAÑANA

Loren se sienta en su moto y arranca. Permanece así un momento, pensando. Se mete la mano a la chaqueta y saca el móvil. Comienza a buscar un número en la agenda y, extrañado, se da cuenta que no es su teléfono. Marca un número y espera.

 

LOREN

 ¿Castro? Oye, que al parecer anoche nos

confundimos de teléfono con todo el jaleo

que se organizó. ¿Que? Si, si. Estoy mejor,

ni yo mismo sé lo que pasó. ¿Está Félix

contigo?

INT   MESA EN CAFETERIA   MAÑANA

Castro se encuentra sentado a una mesa. Sobre ésta un café y una infusión del acompañante al que aún no vemos.

 

CASTRO

No, no está aquí. Pero supongo que le

veré en un par de horas. A propósito, si

llaman a mi teléfono no lo cojas, ¿de acuerdo?

Es por seguridad. Ahora mismo no puedo verte.

Te llamaré mas tarde y haremos el trueque. Muy

bien, hasta ahora.

 

Castro cuelga y mira fijamente a su acompañante.

 

CASTRO

 Espero por tu bien que sea cierto todo esto.

 

El Maître, con la misma ropa que llevaba en el suicidio de Wen-Yin y con un aspecto bastante desaliñado, asiente despacio con la cabeza. Tras unos instantes en silencio, el Maître se levanta y se va lentamente.

 

EXT   PARADA AUTOBUS  MAÑANA

Loren llega y se para en el mismo lugar desde donde vio bajarse del autobús a Sara-Lin. Llega un autobús y Loren lo observa con detenimiento. Al irse el autobús, se apoya en el manillar de la moto y espera pacientemente.

 

 INT    DESPACHO DEL ANCIANO   DIA

El Maître llega acompañado de uno de los guardaespaldas. El anciano se encuentra solo. Haciendo un ademán con la mano indica al guardaespaldas que vaya. Este lo hace con una reverencia y el Maître se queda de pie, frente a él. El anciano le indica que se acerque, coloca sus manos abiertas sobre las rodillas y el Maître, arrodillándose frente a él, hunde su cara en las manos. El anciano le acaricia la cabeza con ternura.

 

ANCIANO

Desde que llegaste aquí te he tratado como a un hijo y me

enorgullece contemplar tu devota lealtad en estos momentos

duros. Sé que la herida ha sido grande, pero con nosotros sanarás pronto.

 

El anciano le levanta la cara y le mira sonriendo.

 

ANCIANO

Los sacrificios de sangre son los más

dolorosos y a la vez los mas comprometidos

para nuestra comunidad. El individuo por si

solo no vale nada, es la comunidad la que lo

hace grande. Sé que tus raíces son diferentes

a las nuestras, pero pronto aprenderás que la

muerte de un individuo no es nada comparado

con el daño que pueda hacernos a todos. Nunca

olvides que…

 

El Maître de pronto saca una daga pequeña de la manga y la introduce hábilmente en la garganta del anciano, a quien no le da tiempo ni a gritar. Con los ojos llenos de lágrimas, el Maître coge sus manos y se las besa. Se levanta y comienza a registrar en el mueble archivador, sacando infinidad de documentos.

 

 EXT  PARADA AUTOBUS   DIA

Loren sigue esperando y observando todo autobús que llega a la parada. Suena el teléfono y lo saca de la chaqueta. Mientras suena, duda si descolgar o no. Finalmente lo deja sonando y vuelve a guardarlo en la chaqueta. Por la calle llega despacio el coche negro de alta gama con los cristales tintados y se para a una distancia prudencial de él.

 

INT   COMISARIA FELIX   DIA

El revuelo en comisaría es monumental, la mesa de Félix está plagada de hojas de fax y varios agentes siguen trayéndolos una y otra vez. Félix, que tiene cogido el auricular del teléfono, lo cuelga con violencia.

 

FELIX

¿Dónde se habrá metido? ¿¡Alguien sabe algo de Castro!?

¡Maldita sea! ¡Localizarme a este capullo enseguida!

AGENTE

Si inspector, ahora mismo. Aquí hay alguien que pregunta por usted…

 

Félix no da crédito a lo que está viendo. Gloria se encuentra en la puerta, con una maleta a cada lado.

 

FELIX

Ahora no. Por Dios. Ahora no.

¿Se puede saber que estás haciendo aquí?

GLORIA

Tenemos que hablar.

FELIX

Pero… ¿No te das cuenta que estoy

trabajando? No es un buen momento Gloria.

GLORIA

Bien, ha sido tu última oportunidad.

 

Gloria coge sus maletas y trata de salir por donde entró, pero Félix la coge por el brazo.

 

FELIX

¡Está bien! Ven por aquí.

 

INT   SALA INTERROGATORIOS   DIA

Félix conduce a Gloria a la sala de interrogatorios y le hace sentarse en una silla.

 

FELIX

Tienes dos minutos.

GLORIA

¿Pero tú te crees que soy uno de tus delincuentes?

Ni dos minutos ni leches. Adiós Félix.

 

Gloria se levanta y vuelve a intentar irse. Pero Félix la agarra de nuevo.

 

FELIX

¡De acuerdo!! Tómate todo el tiempo que

quieras. ¿Vas a dejarme? Has conocido a

otro, ¿verdad? ¿Quién es? ¿Le conozco?

GLORIA

¿Tú me quieres, Félix?

FELIX

¿Que? ¿A qué viene esto ahora?

GLORIA

Solo quiero que me lo digas.

FELIX

¿Te das cuenta de lo enfermizo

que parece esto?

GLORIA

Ya veo que es inútil.

FELIX

¡De acuerdo! si. Si.

GLORIA

 Si… ¿qué?

FELIX

  ¿Por que me haces esto? Si has conocido a alguien yo no voy a hacer

nada por detenerte, ya eres mayorcita para tomar tus propias decisiones,

yo no soy quien para impedirte nada.

GLORIA

 ¿Te das cuenta? Te digo que tenemos un problema

y ya la culpable soy yo. No estoy con nadie, Félix.

Solo quiero que hablemos por que… Por que tengo la

sensación de que para ti todo es mas importante que

  1. No te importa como estoy, ni como me siento. Ni

si pienso en ti, ni como me va en el trabajo, lo

que hice ayer. Soy tu mujer, no un animal de

compañía al que hay que saludar cuando llegas a casa.

¿Lo entiendes? Dime algo, por favor.

 

Félix no puede evitar mirar de reojo a la puerta, consciente de todo el jaleo que hay fuera.

 

FELIX

¿Tú has tomado ya una decisión?

GLORIA

Yo te quiero, Félix, muchísimo.

FELIX

Yo también, pero… Oye Gloria esto es ridículo.

GLORIA

¿De verdad te parece ridículo preocuparme por nuestro matrimonio?

FELIX

¿Y por qué te preocupas? ¿Qué es lo que va mal? Los dos

trabajamos en algo que nos gusta. ¿Acaso vivimos mal?

GLORIA

¿A esto le llamas tú vivir bien? Yo no vivo bien,

Félix. Me… me siento sola.

 

Alguien llama a la puerta y entra un agente.

 

AGENTE

 Siento interrumpir, inspector. Esto está al rojo vivo.

FELIX

Gracias, ahora mismo salgo.

AGENTE

Inspector, el jefe…

FELIX

 ¡Sal de aquí!

 

El agente, sorprendido por el grito, sale cabizbajo de la sala.

 

FELIX

Bien. ¿Qué quieres que haga?

GLORIA

Por hoy me conformo con que me digas si

quieres continuar o si deseas cortar por lo sano.

FELIX

¿Aceptarías sin montar ninguna escena cualquiera de las dos opciones?

GLORIA

Te lo prometo.

FELIX

De acuerdo.

GLORIA

¿De acuerdo? ¿Qué significa de acuerdo?

FELIX

Yo… No quiero. No quiero cortar por lo sano. Eres mi mujer y me casé

contigo por quiero pasar el resto de mi vida contigo, y… ¿Y por qué me haces

 tener que hablar como una maricona cursi?

GLORIA

Por que a mí me gusta oírte hablar así.

FELIX

¿De verdad no estás liada con nadie?

GLORIA

De verdad que no. Y si realmente quieres que lo nuestro continúe,

cuídame Félix. Trátame bien.

FELIX

¿Cómo una maricona cursi?

GLORIA

Como un marido cariñoso.

FELIX

Era una broma.

GLORIA

Bueno, ya seguiremos hablando. Imagino que tendrás trabajo.

 

Gloria coge sus maletas y hace el amago de irse, pero Félix la para. La mira en silencio y coge aire.

 

FELIX

Nunca dudes que te quiero. Eres lo más importante que ha pasado

por mi vida y reconozco que soy un bruto y tengo un carácter que a veces

ni yo mismo soporto, pero no por eso pienses que voy a dejarte escapar.

Sería un estúpido si lo hiciera y puedo ser muchas cosas, pero no un estúpido. ¿Vale?

 

GLORIA

Vale.

 

Félix se acerca muy despacio a Gloria y la besa con delicadeza.

 

FELIX

Te ayudo con las maletas.

GLORIA

No hace falta, están vacías…

FELIX

¿Que están…?

GLORIA

 Solo quería impresionante.

FELIX

La madre que te parió.

GLORIA

En la guerra y en el amor todo vale.

 

El mismo agente vuelve a entrar, temeroso.

 

AGENTE

Inspector, es imprescindible que salga.

FELIX

Tengo que irme.

GLORIA

Vale. Esta noche seguimos.

FELIX

¿Aún hay más?

GLORIA

Queda lo mejor.

 

EXT   PARADA AUTOBUS   DIA

Loren continúa sentado en su moto. Al parar el coche negro se coloca su casco. La ventanilla delantera se baja despacio y el chófer, un chino grandote y gordo, enciende un cigarrillo. Un autobús llega y Loren ve en él a Sara-Lin. Totalmente inmóvil observa como la niña tras bajarse del autobús se dispone a cruzar la calle en dirección al coche negro. El chófer se baja y espera agarrando la puerta trasera para abrirla cuando llegue ella. Cuando se dispone a cruzar, una furgoneta gris, a una gran velocidad, pasa por allí y desde la ventanilla disparan al chófer, que cae al suelo. La furgoneta se detiene junto a Sara-Lin y una persona encapuchada sale del vehículo y la introduce violentamente en el vehículo, dándose a la fuga. Loren arranca su moto y rápidamente va tras ellos. El chófer, malherido, se levanta torpemente, entra en el coche negro y se va. El secuestrador, al ver a Loren tras ellos, le apunta a la cabeza, pero cambia de opinión y dispara en la rueda delantera de la moto, por lo que cae aparatosamente en el suelo y escapa. Loren se levanta rápidamente y corre tras ellos, desesperado, pero la furgoneta se pierde por las calles.

 

LOREN

 ¡Otra vez no! ¡Volver aquí y dar la cara! ¡No podéis conmigo!

¡Cabrones! Otra vez… Otra vez no…

 

Loren cae de rodillas al suelo, rendido e impotente y con algunas magulladuras a causa de la caída de la moto.

 

EXT   PARADA AUTOBUS   TARDE

Más tarde Loren se encuentra sentado en el bordillo de la acera, la moto a su lado tumbada, con la rueda delantera reventada. Una ambulancia hace sonar sus sirenas y se va. Dos coches de policía están aparcados allí y un par de agentes escuchando pacientemente a dos mujeres mayores que les cuenta su versión de lo ocurrido.

 

SEÑORA 1

 ¡Eran como cuatro! ¿o cinco? Bueno,

el caso es que llegó una furgoneta y…

SEÑORA 2

¡No! Era un coche blanco y…

SEÑORA 1

 ¿Pero que dices? No le haga caso agente, que chochea ya…

 

Loren sigue sentado en la acera, con la cara escondida entre las manos. Unos pitidos cortos le sacan de su ensimismamiento. Se mete la mano en la cazadora y saca el móvil de Castro. Tiene un mensaje nuevo. Lo busca y lee: ” Tenemos a la chica. Loren estaba allí. No me ha reconocido.”. Loren termina de leer el mensaje y se queda aturdido. Vuelve a leerlo cuando alguien le pone la mano sobre el hombro.

 

AGENTE

Oye, Loren, ¿seguro que estás bien?

LOREN

¿Que? si, si. Ha sido el susto. Nunca…

Nunca había visto algo así. Dile a Félix

que me llame en cuanto le veas.

AGENTE

Hemos recibido una llamada de un altercado en un restaurante chino, creo que

he ido él para allá, pero en cuanto le vea le aviso. Aquí no hacemos nada

ya, vete a casa y descansa, Estoy seguro de que les  pillamos,  estate

tranquilo. Nos quedaremos aquí hasta que vengan a por la moto.

 

Loren les da las gracias con un gesto y tras esperar a que el agente se alejara, se mete de nuevo la mano en el bolsillo y saca otra de nuevo el móvil. Entre los contactos de castro busca el número de Félix y llama. El teléfono da señal, pero Félix no lo coge. Loren se fija en los dos agentes, con una sonrisa de complicidad, siguen escuchando a las dos señoras.

 

SEÑORA 1

 ¿Y dice que no hay recompensa?

AGENTE 2

No señora, y además hemos de irnos ya.

El deber nos llama.

 

En ese momento se oye una moto arrancar e irse. El agente 2 se vuelve enseguida hacia la procedencia del ruido.

 

AGENTE 2

Tu amigo se va…

AGENTE 1

Déjale, se debe haber cagado del susto…

SEÑORA 2

¿Y en la tele? ¿Saldremos en la tele? Yo tengo una hermana, (A la señora 1) la Merce, tú la conoces, de Bilbao. Pues eso, que hubo un atentado y fíjese que suerte que pasaba por allí estando el policía muerto en el suelo y la vi por la tele. De todas formas, es que la Merce siempre ha tenido buena estrella…

EXT   PUERTA RESTAURANTE CHINO   TARDE

Loren llega a la puerta del restaurante en taxi. Al bajarse observa que aparcado en la puerta se encuentra el coche de Félix y un poco más allá, calle abajo, una furgoneta gris. Al pasar al lado del coche de Félix le da un puñetazo en el maletero.

 

LOREN

Hijo de puta. Cómo sabía que eras tú,

Si es que lo sabía…

 

Despacio, se acerca al restaurante y trata de mirar a través de los cristales, pero está demasiado oscuro. Ya en la puerta, trata de forzarla, pero al tocarla descubre que está abierta y, sigilosamente, entra.

 

INT    INTERIOR RESTAURANTE CHINO    TARDE

El restaurante está a oscuras, únicamente iluminado por la luz que entra del exterior a través de las ventanas. La puerta de entrada se abre despacio y Loren asoma la cabeza, mirando a todos lados. Entra dejando la puerta entreabierta, tratando de no hacer ningún ruido. Todo está en silencio y las sillas se encuentran recogidas sobre las mesas. Loren ve las escaleras que conducen abajo y se dirige hacia ellas. Se sobresalta descubrir el cuerpo sin vida de un hombre en el suelo, es uno de los guardaespaldas del Maître. Tratando de no tocarle, le pasa por encima y continúa bajando. Llega a los servicios y al lado ve una puerta donde pone privado. Con el miedo reflejado en su cara abre la puerta muy despacio y entra.

 

INT    CUARTO PRIVADO RTE. CHINO    TARDE

En la sala, al abrir Loren la puerta descubre que todo está patas arriba. Hay un gran armario archivador con los cajones abiertos y todos los documentos por el suelo, sillas volcadas y sobre una mesa un Fax encendido y con manchas de dedos ensangrentados. En una de las paredes Loren ve algo que le llama la atención y se acerca. Hay una enorme grieta, vertical y totalmente recta. Se acerca más aún y descubre una puerta falsa, por la que entra.

 

INT   PASILLO BAJOS RESTAURANTE   TARDE

Loren se adentra por el largo pasillo lleno de puertas, todas abiertas, con claros signos de haber estado habitadas por personas, con camas, cocinas, talleres, etc… Al fondo ve la puerta del despacho del anciano, toda decorada con llamativos colores y formas chinas. Al llegar a la puerta descubre a su derecha otra amplia sala que parece ser un almacén de colchones, ya que hay cientos de ellos, tanto colocados en el suelo, como apilados unos detrás de otros a lo largo y ancho de la estancia. Loren vuelve a centrarse en la puerta colorida y la abre con miedo.

 

INT    DESPACHO DEL ANCIANO   TARDE

Loren entra en el despacho y su primera reacción es taparse la boca y la nariz con la mano, debido al fuerte olor. En la pared descubre los retratos, entre los que se encuentra el de Tai-Lin, las lanzas africanas y de las dos katanas japonesas solo hay una. Al volver la vista hacia el otro lado descubre horrorizado al Maître arrodillado en el suelo sobre un gran charco de sangre y agarrando con sendas manos la katana que tiene clavada en el vientre. Frente a éste, el anciano yace sentado en su sillón, con los ojos abiertos y una pequeña daga clavada en la garganta. Loren comienza a andar despacio y de espaldas, sin dejar de mirar al anciano que parece estar mirándole a él. Al ir a cruzar la puerta para salir, oye al fondo unos sollozos de mujer. Tras unos instantes de duda, se arma de valor, cogiendo una de las lanzas africanas de la pared, y camina en la dirección de donde provienen los lloros.

 

INT   SALA ANEXA DESPACHO ANCIANO   TARDE

Separados por una gran mesa ovalada, Sara-Lin y Félix se apuntan mutuamente con una pistola. Félix con su placa en la otra mano trata de calmarla, pero Sara-Lin está muy nerviosa y le tiembla la mano al apuntarle, sin poder parar de llorar. Por detrás de Félix aparece Loren, lanza en mano y hace el amago de clavársela, pero cambia de opinión, le da la vuelta a la lanza y le golpea con ella en la cabeza, debido a lo cual la pistola de Félix se dispara, Sara-Lin pega un grito y cae al suelo, rompiéndose los cristales que había tras ella. Loren, asustado, mira a su amigo en el suelo y luego a la lanza, que rápidamente tira al suelo. Loren corre hacia donde cayó Sara-Lin, ayudándola a levantarse. Ella reacciona y, asustada, trata de desembarazarse de él. Loren saca la mitad de la foto en la que aparece él y se la coloca cerca de su propia cara para que ella la vea bien.

 

LOREN

¡Soy yo! ¿No lo recuerdas? ¡Mira!

Soy yo, estoy aquí, ya ha acabado todo,

tranquila…

 

INT     SALA ANEXA DESPACHO DEL ANCIANO    TARDE

Félix, inconsciente aún, se haya atado a una silla y amordazado. Loren le ofrece un vaso de agua a Sara-Lin que bebe con dificultad, dado el nerviosismo, y sin dejar de mirar a Félix con temor.

 

LOREN

 No te preocupes por él, ya no puede hacerte daño. ¿Estás mejor?

Esto es increíble, eres exactamente igual que ella. ¿Quién… quien eres?

¿Entiendes lo que digo? ¿Hablas español?

SARA LIN

Si. Mi madre puso mucho empeño en que lo aprendiera.

LOREN

Tu madre, tu madre es…

SARA LIN

Tai-Lin es mi madre.

LOREN

¡Dios! ¡Claro! Oye, creo… quizás sea mejor que

tenga yo esa pistola, ¿de acuerdo?

SARA LIN

No tiene cargador, la mujer lo sacó.

LOREN

 ¿La mujer, qué mujer?

 

Félix ha despertado y comienza a gemir y patalear para que le suelten, Loren se sobresalta y le mira con dureza.

 

LOREN

 ¡Valiente hijo de puta! ¿De verdad pensabas que no me daría

cuenta de tu juego? Llevas toda la vida esperando a que ella

se pusiera en contacto conmigo para cogerla, ¿verdad?

Has estado usándome, utilizando mi amistad, ocultándome cosas,

mintiendo, ¿Hasta donde, Félix? ¿Hasta donde pensabas llegar?

¿Qué? ¿Quieres hablar? ¿eh? ¿Quieres hablar? ¡Pues

ahora me toca a mí! ¡Dios, Félix! ¿Que te ha pasado?

¿Qué ha sido? ¿Celos? ¿Envidia? ¿¡O ha sido solo por

joder!? ¿Dinero? ¡Dime!

 

Félix comienza a desesperarse, gemir y patalear con mas fuerza. Loren le sujeta la cara con una mano y le golpea fuertemente con la otra, cayendo Félix al suelo, atado a la silla. Loren vuelve a levantarle y Félix continúa gimiendo, tratando de decirle algo con urgencia. Loren se serena, coge la pistola del suelo y, apuntándole, le quita la mordaza de la boca.

 

FELIX

¡Aagghh! ¡Joder! ¡Estás loco! ¡Apunta a otro sitio! ¡Que coño crees que estás haciendo!

¡Suéltame Loren! ¡Tenemos que salir de aquí!

LOREN

 No Félix, aquí se acaba todo. ¿Está claro? Has sobrepasado tus funciones…

 ¡Joder Félix! ¡Hay cuatro muertos desde la puerta hasta aquí!

Félix mueve la cabeza señalando la otra puerta.

 

FELIX

-Y ahí dentro hay dos más. Por eso tenemos que salir de aquí. ¡Este sitio no es seguro!

LOREN

No Félix, ha llegado la hora de terminar con esta historia. Te has pasado y vas a tener que responder por la vida de esa gente.

FELIX

¿Pero de qué coño hablas? Loren deja de hacer el imbécil y suéltame.

¡Suéltame! ¡Aquí no estamos seguros!

LOREN

 Lo siento Félix, tengo que llamar a la policía.

FELIX

¡¡Yo soy la puta policía!! Joder. Mira… Creo que no te estás

enterando de nada, como siempre. No sé que cacao te has montado en la

cabeza, ¡yo también he encontrado esos cuatro muertos ahí arriba!

¡Acabo de llegar, joder! He.… he oído gritos aquí, he bajado y me he

encontrado con esta niña, ¡me apuntaba con un arma y trataba de

calmarla! ¡Por Dios, Loren, créeme! Mira… mira ahí dentro, desde ahí nos

enviaron un montón de faxes, localizamos la llamada, ¡por eso

vine aquí! Loren, tenemos que salir, ¿lo entiendes?

LOREN

 ¿Y viniste solo? No me lo trago.

Castro aparece por la puerta y al ver a Loren con la pistola en la mano, le apunta con la suya.

 

CASTRO

 Suelta el arma, Loren. Tranquilo, no hagas una tontería. Déjala en el suelo

y empújala hacia mí.

FELIX

 ¡Gracias al cielo! Suéltame Castro, deben estar a punto de llegar.

 

CASTRO

Me temo que no puedo hacer eso, lo siento.

FELIX

 ¿Tú también? Pero, ¿le vas a creer? ¿no te avisaron de comisaría que yo

venía para acá? ¡Mierda! ¿Pero que os pasa hoy? ¡Castro!

CASTRO

Loren, la pistola. No me hagas hacerte daño.

 

Loren levanta el arma y apunta a Castro. Félix mira a uno y al otro sin dar crédito a lo que ve.

 

FELIX

¿¡Pero es que os habéis vuelto locos!?

LOREN

Creo que me arriesgaré. La chica se va, y nosotros vamos a arreglar esto, aquí

y ahora. ¿De acuerdo?

CASTRO

De acuerdo, que se vaya, pero a la mínima estupidez te juro que te disparo. ¡Vete!

 

Sara-Lin, visiblemente asustada, se dirige hacia Castro, tras el que está la puerta. Al llegar junto a él, se oye un disparo y Castro se cae muerto al suelo. Loren, muy nervioso, apunta hacia todos lados mientras Sara-Lin grita mirando el cuerpo de Castro inerte frente a ella.

 

FELIX

¡Loren, ¿te has vuelto loco?! ¡¿Por qué coño has hecho eso!? Joder, joder,

has matado a un policía, ¿Te das cuenta de eso? ¡Joder!

LOREN

¡No he sido yo, Félix! ¡Ni siquiera tenía el dedo en el gatillo!

¡Te juro que yo no he sido!

FELIX

Loren, por favor, sácame de aquí. Yo no tengo nada que ver con esto.

Pregúntale a ella si me ha visto alguna vez. Por favor…

 

Loren mira a Sara-Lin y ésta niega con la cabeza.

 

LOREN

Nos vamos.

 

Loren se agacha frente a Félix y al ir a desatarle Sara-Lin vuelve a gritar de nuevo. Loren se levanta rápidamente y ve a Sandra apuntando a Sara-Lin en la cabeza. Loren apunta a Sandra que se queda petrificada al verle.

 

SANDRA

 ¡Loren! ¿Que estás haciendo aquí?

LOREN

 Pero… ¿Qué…? ¿Sandra? ¿Que haces?

SANDRA

Quedamos en que todo se acabó ya, ¿recuerdas? ¡Mierda! Necesito a esta

jovencita para un canje.

LOREN

¿Un canje? Pero…

FELIX

¡Claro! Ahora entiendo el interés de Castro para que te emparejara

con Loren. ¡Tú y Castro!

SANDRA

 Cállate Félix.

FELIX

¿Acaso crees que os pagarían algo por la cabeza de la Rosa Negra?

En cuanto la entreguéis se desharán de vosotros… bueno, de ti.

SANDRA

Félix, ¡cállate!

FELIX

Inspector Román para ti, traidora.

LOREN

¿Que es esto? ¿De que estáis hablando?

FELIX

La cabeza de Tai Lin tiene un precio muy alto y estas dos… ¡ratas!

pensaban cobrarlo. ¿Lo entiendes ahora, Loren? La única forma de salvar a la

niña es detenerla y ponerla en un lugar seguro. ¡Van a matarla!

SANDRA

Qué pereza de hombre, por Dios.

 

Sandra dispara varias veces sobre Félix y éste cae de espaldas, con la silla, volviendo a apuntar a Sara-Lin en la cabeza.

 

LOREN

– ¡Nooooo! ¡Félix! ¡Félix! ¡Dios mío! ¿Te has vuelto loca?

¡Suéltala! ¡Suelta a la chica! ¡Dios, Félix!

 

Loren, desesperado y llorando, no deja de apuntar a Sandra.

 

SANDRA

Voy a llevármela, Loren. Y de verdad que lo siento, eres un buen tío, como

pocos que he conocido. Me hubiera gustado conocerte en otras circunstancias.

Pero las cosas son así. Apuesto a que ni siquiera sabías que es hija tuya.

 

Loren poco a poco va bajando su arma, rindiéndose. Sandra está a punto de dispararle cuando Sara-Lin la empuja, gritando. Sandra cae al suelo, disparándosele el arma hacia unas tuberías que hay en la pared, por las que empieza a salir gas a presión. Sara-Lin coge una silla y la rompe en la cabeza de Sandra, que se queda sin sentido. La niña hace reaccionar a Loren y éste comienza a desatar a Félix.

 

SARA LIN

¡Hay que salir!

LOREN

No puedo dejarle aquí.

SARA LIN

No puedes hacer nada. Está muerto…

Papá…  por favor…

 

Loren se emociona al oír esas palabras, acaricia la mejilla de Sara-Lin y, cogiéndola de la mano, salen de la sala pasando por encima de Sandra que, sin ser vista, vuelve a agarrar su arma, despacio.

 

INT   PASILLO BAJOS RESTAURANTE   TARDE

Loren y Sara-Lin, agarrados de la mano, van corriendo por el pasillo que conduce a la salida. Al fondo, detrás de ellos, vuelve a aparecer Sandra, que comienza a disparar. Uno de los disparos se estrella en la pared junto a ellos y les obliga a entrar por una de las puertas. Sandra, despacio, se acerca a la puerta, dudando si entrar.

 

SANDRA

¡Loren! ¡No puedes hacer nada! ¡Después de mí vendrán otros!

 

 

INT   SALA DE COLCHONES   TARDE

Sandra entra con cuidado en la sala, Loren y Sara-Lin no están a la vista y el único ruido que se oye es de las pantallas de fluorescentes del techo.

 

SANDRA

Loren, hay que acabar con esto. Tu querida Tai-Lin estará fuera de

juego de una forma u otra. Y esta forma es la única que

puede salvar a tu hija.

 

Loren abraza a Sara-Lin, agachados detrás de un colchón.

 

SANDRA

Tú mismo lo dijiste, esa mujer ya ha pasado a la historia para ti.

 

La sombra de la cabeza de Sandra asoma en el suelo donde están ellos. Loren se pone un dedo en los labios, diciéndole a Sara-Lin que no haga ningún ruido.

 

SANDRA

 Loren, te prometo que a tu hija no le va a pasar nada. Hago el canje

contigo si quieres… Es mucho dinero. ¿Loren?

 

Cuando la sombra ya está prácticamente encima, Sara-Lin se suelta de Loren y, dando un grito, empuja la pila de colchones que tienen frente a ellos. Los colchones caen encima de Sandra, a la que se le dispara el arma cuando cae. El disparo va a dar a una de las pantallas de fluorescentes del techo que se cae echando chispas, por lo que se prenden los colchones que han caído sobre ella. Sara-Lin aprovecha la confusión para coger de la mano a Loren y lo saca de allí tirando de él. Antes de salir, Loren mira hacia atrás y ve, espantado, a Sandra luchando con las llamas, quemándose bajo los colchones.

 

 INT    SALA ANEXA DESPACHO ANCIANO  TARDE

Por la tubería de la pared sigue saliendo el gas a muchísima presión. Félix, aún inconsciente en el suelo, mueve ligeramente la boca.

 

 INT    CAFE DE LOREN  NOCHE

Loren, aún con algunas magulladuras, está detrás de la barra, junto a Sara-Lin. Fuera de la barra, Gloria le echa una mirada recriminadora a Félix, que tiene un brazo escayolado, cuando éste coloca su móvil sobre la barra.

 

FELIX

– ¡Vale, vale! Lo apago. ¿Ves?

 

Loren se dirige a la pared, al lado del óleo de Tai-Lin, donde hay lo que parece una placa conmemorativa cubierta por un paño y hace ruido para que todo el mundo le preste atención.

 

LOREN

Bueno… No se me dan muy bien los discursitos, así es que voy a ser breve…

 

Loren se dispone a hablar. Mira a todos los presentes y al observar a Félix que le está sonriendo, Loren le mira y se encoge de hombros.

 

LOREN

– ¡Y sin más preámbulos…!

 

Todos los presentes le aplauden, riéndose

 

CLIENTE

¡Buen discurso Loren!

CLIENTE 2

 ¡Bravo! ¡Así se habla!

 

Loren se acerca a la placa cubierta por un paño y tira del cordel que hay en uno de los laterales. El paño se abre y todo el mundo silba y aplaude al ver el chaleco antibalas de Félix enmarcado tras un cristal, aún con los impactos de bala.

 

FELIX

¡Eres un fetichista de mierda! ¿Lo sabías?

 

Loren sale de la barra y abraza a Félix.

 

LOREN

Te quiero, tío.

FELIX

Yo también te quiero, amigo. Pero me estás jodiendo el brazo.

SARA LIN

 ¡Papá!

 

Sara-Lin le hace un gesto a Loren para que éste mire hacia la puerta. Loren ve a una china con un ramo de rosas. Vuelve a mirar a Sara-Lin y asiente con la cabeza. Sara-Lin abre la caja y saca cinco mil pesetas. Loren vuelve a asentir con una sonrisa. Sara-Lin, sin dejar de mirarle y sonriendo también, mete la mano en la caja y saca otro billete de cinco mil, y se las da a la china por las flores y, dándole una rosa a Loren y otra a Félix, comienza a repartirlas entre la clientela masculina del local.

 

LOREN

Hoy no te libras…

 

Loren arrastra a Félix hasta el escenario y empiezan a cantar una canción del karaoke. Fatal, por cierto.

 

 EXT    PUERTA RESTE. CHINO  TARDE

Las llamas parecen asomarse por las ventanas. Loren y Sara-Lin salen a trompicones, tosiendo y se dejan caer, exhaustos, en el bordillo de la acera de enfrente. En ese momento llega el coche negro de alta gama con los cristales tintados, que se para junto a ellos. Sara-Lin sonríe y Loren se queda paralizado. La ventanilla trasera se baja y por ella asoma una mano de mujer con una pequeña carpeta, que ofrece a Loren. Al coger la carpeta, Loren se fija que en la muñeca de la mujer está la curiosa pulsera que le regaló a Tai-Lin en el College. Loren coge la carpeta despacio y la mano de la mujer acaricia la suya. La ventanilla vuelve a subirse y el coche negro se va. Loren se queda mirando la carpeta, incrédulo. Sara-Lin se despide de su madre agitando la mano. Al ver a Loren tan alucinado, le pone una mano en el hombro y sonríe. Loren reacciona y le devuelve la sonrisa, mientras abre la carpeta. En el interior encuentra todos los documentos de Sara-Lin, pasaporte, DNI, partida de nacimiento española y una cartilla de banco que, al mirar Loren en su interior, le hace abrir los ojos como platos.

 

FELIX

(voz en off)

¡Joder! ¡Joder!

 

Loren y Sara-Lin se sobresaltan al oír esos gritos y ven a Félix, aún atado a la silla, saliendo del restaurante a saltitos.

 

FELIX

¿¡Es que vas a quedarte ahí sentado todo el puñetero día?!

 

Loren no puede evitarlo y comienza a reírse a carcajadas. Sara-Lin se levanta a ayudar a Félix cuando éste llega junto a ellos. En ese momento el restaurante salta por los aires, lo que hace que Loren deje de reírse de golpe y los tres caen al suelo asustados..

 

 

 

 

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