El Espejo

 

Guión de cortometraje
Por Karlos Wayne

 

 

 

 

 INT.  SALON CASA SARA TARDE        

SARA y JORGE están en casa de ella tomando café. SARA, en pijama, se nos presenta en una actitud totalmente derrotista mientras que a JORGE le vemos algo incómodo, como sin saber qué hacer. La casa está totalmente desordenada y algo abandonada.

JORGE

Ha pasado un año ya, Sara. Seguir así no va a ayudarte.

SARA

¿Un año? ¿Cómo sabes tú que ha pasado un año?

JORGE

El calendario.

Detrás de SARA vemos, en la pared, un calendario en el que los meses están separados hoja por hoja y pegados en la pared, un mes al lado del otro y los días marcados con un corazón rojo encima, rematados por una equis negra. Todos los días de todos los meses. Al lado, sobre algún mueble, una foto de Sara y Miguel juntos.

JORGE

Miguel se fue y esto no le va a hacer volver.

 

SARA parece que ni le escucha. JORGE se levanta y comienza a fijarse en el desorden.

 

JORGE

Además, esto necesita un repaso. ¿Quieres que te eche una mano?

 

JORGE coge unas prendas de ropa del suelo y se dispone a abrir un armario.

 

SARA

¡No! ¡No abras eso!

 

SARA se levanta de un salto y se coloca entre JORGE y la puerta del armario, desafiante.

 

SARA

No se te ocurra abrir su armario.

JORGE

¿Su armario? No me lo puedo creer… ¿Aún conservas su ropa? Sara.

SARA

No está muerto, Jorge. Necesitará su ropa cuando…

JORGE

¡Un año! ¿Tanto te cuesta entender eso? ¡Tendrá que haber comprado ropa, o… ¿O va a estar desnudo tanto tiempo?

SARA

– ¡Yo que sé! A lo mejor… A lo mejor tuvo un accidente, perdió la memoria, no sé… No lo sé.

 

SARA rompe a llorar, apoyada en el armario. JORGE sigue sin saber como actuar. Tímidamente la coge por los hombros.

 

JORGE

– Sara, Sarita… Te abandonó. Sé que suena duro, pero tal vez conoció a alguien y se fue. Y por no hacerte daño…  Pero cariño, aún tienes gente alrededor que te quiere, me… Me tienes a mí…

SARA, secándose las lágrimas, le sonríe levemente. JORGE la mira con dulzura y la besa. SARA, en un acto reflejo, le abofetea.

 

SARA

– ¿Estás loco?

JORGE

– Lo, lo siento. Yo… No me he dado cuenta, no…

SARA

– ¡Ah! No te has dado cuenta. Vete de nuestra casa.

JORGE

– ¿Vuestra casa? ¿Vuestra de quién?

SARA

– ¡Nuestra! ¡De Miguel y mía! ¡Y no vamos a consentir que gente como tú se meta en nuestra vida!

JORGE

– ¡Bueno, ya está bien!

 

JORGE coge a SARA por un brazo y la sienta bruscamente en el sofá.

 

JORGE

– Escucha bien lo que voy a decirte por que solo voy a decírtelo una vez. Miguel te dejó, se cansó de ti y se fue con una chica, una tal… Salomé.

 

SARA le mira asombrada, a punto de llorar y negando con la cabeza.

 

JORGE

– Y no me preguntes dónde está por que yo tampoco lo sé. Solo sé que salieron de España. Y no va a volver. Olvídate de Miguel por que no va a volver.

SARA

– ¡Estás mintiendo!

SARA se levanta enfurecida y comienza a golpearle, llamándole mentiroso, hasta llevarlo a la puerta y lo echa. Tras lo cual, apoyada en la puerta, llora.

 

JORGE

(en off)

– Por favor, Sara. Es por tu bien. Debes aceptarlo. No te pido que le olvides, solo que lo aceptes. Siento lo del beso, de verdad que no era mi intención aprovecharme, por favor, solo quiero ayudarte. Sara…

 

INT. SALON CASA SARA NOCHE    

En el salón, ya algo más recogido, están SARA y JORGE sacando la ropa de Miguel del armario y metiéndola en una caja.

JORGE

– ¿Ya sabes que vas a hacer con ella? ¡Mira! Tabaco…

 

JORGE saca un paquete de tabaco del bolsillo de una chaqueta, SARA lo coge. Hay tres o cuatro cigarros y en el plástico exterior una tarjeta.

SARA

– ¿Qué es esto?

 

JORGE coge el paquete y saca la tarjeta. La mira y la tira directamente a la basura, incómodo por lo que ha visto.

JORGE

– Nada. Basura.

JORGE vuelve al armario y SARA, sutilmente, saca la tarjeta de la basura y se la guarda justo cuando JORGE se da la vuelta, a punto de pillarla.

 

JORGE

– Oye Sarita, tengo que irme. Mañana me paso por aquí y te ayudo a terminar, ¿vale?

 

SARA

– No te preocupes. Te agradezco mucho tu ayuda. No queda casi nada.

JORGE

– ¿Seguro que puedes quedarte sola?

SARA

– Seguro.

 

JORGE se pone su chaqueta y le da a SARA un beso en la mejilla.

 

JORGE

– Me bajo la basura.

SARA

– No, ya has hecho bastante. Luego lo bajo yo.

JORGE

– Nada. Yo la bajo, me pilla de camino. Te llamo mañana.

SARA acompaña a JORGE hasta la puerta, se despiden con una sonrisa. SARA se queda apoyada en la puerta un tanto pensativa. Saca la tarjeta y la mira: “EL ZEN DE SALOMÉ TE AYUDARÁ, TAROT”. Le da la vuelta a la tarjeta y lee, escrito a mano: “Te espero el 5 de marzo. Salomé”. SARA con la cara totalmente desencajada levanta la mirada despacio hacia el calendario de la pared, clavando la vista en el primer día tachado con el corazón y la equis negra, es el 5 de marzo. Se acerca a la ventana y ve, abajo, a JORGE que se acerca al contenedor de basura con la bolsa, hace el amago de tirarla y mira hacia arriba. SARA asustada se esconde temiendo ser vista. Vuelve a asomarse temerosa y ve a JORGE alejarse. SARA se queda pensativa mirando la tarjeta.

 

INT. TIENDA ESOTERISMO DIA   

 SARA entra en la tienda. SALOMÉ está colocando unas cuantas figuras de forma humana en una estantería. En la tienda predomina la decoración esotérica con partes del cuerpo humano a modo de figuras decorativas, sujeta libros, etc… SARA se acerca al mostrador y SALOMÉ hace lo mismo.

SARA

– Buenas tardes.

SALOMÉ

– Hola, ¿en qué puedo ayudarte?

 

SARA saca la tarjeta que encontró y la coloca sobre el mostrador.

 

SARA

– ¿Tú eres Salomé?

SALOMÉ

– Eso dicen. Hago lectura de manos, echo las cartas y realizo cartas astrales.

 

SALOMÉ coge la tarjeta y la mira con una sonrisa, al darle la vuelta y leer lo que pone al dorso se le borra la sonrisa.

SALOMÉ

– ¿Quién te la dio? No suelo entregar tarjetas personalizadas…

 

SARA saca del bolso la foto que había en el salón de ella junto a MIGUEL y se la muestra sin soltarla.

SARA

– ¿Te suena haber visto por aquí a este hombre?

 

SALOMÉ toma la foto y la mira con cierto nerviosismo, SARA está hecha un flan.

SALOMÉ

– Lo siento, me parece que no. Aunque dada la cantidad de gente que viene a visitarme… Pero no, la verdad es que no me resulta conocido.

SARA

– Gracias. Esto es precioso, ¿puedo echar un vistazo?

SALOMÉ

– Naturalmente.

SARA se guarda la foto en el bolso y se adentra más en la tienda. Las figuras humanas son un tanto dantescas. Parecen dar miedo. SARA se fija en un espejo con el marco tallado que mide cerca de dos metros de alto y unos treinta de ancho. Se mira en él y se acerca despacio. Acerca mas la mano para tocar el marco cuando siente una mano sobre su hombro que le hace volverse asustada.

SALOMÉ

– Lo siento, no quería asustarte, es que no se puede tocar, es muy valioso.  ¿Deseas algo en particular? Si puedo ayudarte…

SARA

– No gracias. Hasta luego.

SARA se acerca a la puerta y SALOMÉ la mira preocupada mientras se aleja.

 

JORGE

(en off)

– Pero, ¿te has vuelto loca?

 

INT. SALON SARA NOCHE   

SARA está en pijama con un cola cao en una mano y el teléfono en otra, hablando.

 

SARA

– No, no me he vuelto loca. Esa Salomé sabe algo y tengo que averiguarlo. No, Jorge, no te estoy pidiendo que me acompañes, solo te lo aviso por si, bueno, por si me pasa algo que sepas lo que voy a hacer. Es eso. Que no. Mira, no debería haberte llamado, adiós.

 

SARA cuelga con furia el teléfono y se queda en el sofá pensando.

 

 INT.  TIENDA ESOTERICA NOCHE  

SARA, asustada, mira las figuras de la tienda mientras avanza hacia el espejo de dos metros. Enciende una cerilla, encuentra un pequeño candelabro y lo prende. Se coloca delante del espejo y éste, ante el asombro de SARA comienza a iluminarse. Poco a poco la figura de MIGUEL va tomando forma en su interior. SARA no da crédito a lo que ve y se queda paralizada. MIGUEL se da cuenta de su presencia y la sonríe emocionado. Se acerca al cristal y la llama, pero no se oye su voz, le dice que se acerque que le ayude, pero SARA está alucinada. MIGUEL se acerca mas al cristal y coloca sus manos abiertas sobre él. SARA deja el candelabro sobre una mesa y se acerca al espejo llorando, a MIGUEL también se le saltan las lágrimas. SARA, despacio, coloca sus manos abiertas sobre las de MIGUEL y los dos se funden, cambiándose de posición. Desesperada al encontrarse en el interior del espejo, SARA salta sobre el cristal para romperlo.

 

INTERIOR   HABITACION DE SARA NOCHE      

SARA se despierta sobresaltada quedándose sentada en la cama. Tarda unos segundos en darse cuenta que todo ha sido una pesadilla. Mira la hora en el despertador, son las tres menos veinte de la mañana. Tras pensarlo unos segundos, se levanta de la cama decidida.

 

 EXT.  PUERTA TIENDA ESOTÉRICA NOCHE     

SARA llega a la puerta de la tienda esotérica con una palanca de hierro en la mano. Mira a un lado y a otro de la calle y comienza a forzar la puerta sin éxito. Lo intenta por segunda vez y de pronto una mano se posa en su hombro. Asustada se da la vuelta amenazando con la palanca y descubre a JORGE.

JORGE

– Tranquila delincuente, que no soy la poli.

SARA

– ¡DIOS! Casi me matas del susto. ¿Qué estás haciendo aquí?

JORGE

– ¿Tu que crees? No me dedico a pasear por ahí a las tres de la mañana. ¿Te he dicho ya que estás completamente loca?

SARA

– Si has venido a echarme otro sermón, ya te estás yendo.

JORGE

– Si te digo que te acompaño a casa no servirá de nada, ¿verdad?

SARA

– No.

JORGE

– Sé que voy a arrepentirme de esto…

 

JORGE coge la palanca de hierro y forzando la puerta la abre a la primera. SARA le mira sonriente, coge la barra y entra despacio. JORGE, tras mirar a su alrededor, la sigue.

 

 

INT. TIENDA ESOTERICA NOCHE    

SARA se adentra en la tienda seguida de JORGE. Las figuras humanas parecen vigilarla. Enciende una cerilla, coge un pequeño candelabro y prende las velas.

JORGE

– ¿Qué estamos buscando?

 

SARA se coloca delante del espejo. JORGE se pone a su lado, esperando.

 

JORGE

– Sara, ¿qué estamos buscando?

SARA

– Está en el espejo. Lo he visto.

JORGE

– ¿Cómo que está en el espejo?

SARA

– En el sueño vi que Miguel estaba en el espejo. Espera un poco y lo verás…

JORGE

– ¿Qué? Esto es el colmo. ¿Estamos aquí por que has tenido un sueño?

SARA

– No entiendes nada. No fue un sueño, Miguel me avisó.

JORGE

– Vámonos de aquí.

JORGE coge a SARA por un brazo y tira de ella, pero se suelta golpeando así un estante que cae al suelo haciendo mucho ruido.

 

SARA

– Yo no te pedí que vinieras. Y si vas a estorbarme, mejor te vas.

JORGE

– Estás enferma, estás loca y yo no voy a participar en tu locura.

 

JORGE, enfadado, se va dejando allí a SARA con la palabra en la boca. SARA vuelve al espejo y comienza a mirarlo con detenimiento.

 

SALOMÉ

(en off)

– ¿Quién anda ahí? He llamado a la policía. Sea quien sea será mejor que se vaya.

 

SARA, muerta de miedo, se esconde apoyada en un lateral del espejo. Está temblando y trata de aguantar la respiración.

SALOMÉ

– Además voy armada y no es una broma. La policía está a punto de llegar.

 

SALOMÉ se va acercando al espejo desde el lado contrario al que se encuentra SARA, con un cuchillo de cocina en la mano. Ésta, al sentir la cercanía de SALOMÉ, mira la palanca de hierro que tiene en la mano y la agarra con fuerza.

SALOMÉ

– ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

SARA, cuando SALOMÉ ha llegado a la altura del espejo, levanta la barra de hierro y la introduce entre el espejo y la pared, haciendo palanca, por lo que el espejo se cae hacia delante, encima de SALOMÉ, a la que aplasta. SARA se queda quieta mirando lo que acaba de hacer. Detrás de ella, donde estaba colocado el espejo, nota una tenue luz anaranjada. Despacio se va dando la vuelta. Apenas puede ver algo y vuelve a encender las velas y al mirar en esa dirección ve varias estanterías con botes de cristal de diversos tamaños con miembros del cuerpo humano metidos en formol. Mirando los botes descubre en uno, horrorizada, la cabeza de MIGUEL. SARA pega un grito y se tapa la cara con las manos, dejando caer el candelabro al suelo, encendido.

 

INT. SALON SARA NOCHE    

Suena el teléfono mientras vemos en la pared un calendario nuevo, colocado de la misma forma que el anterior. En el primer mes vemos que los cuatro primeros días tienen un corazón rojo pintado encima de cada número. El teléfono sigue sonando, SARA cena algo mientras con el mando a distancia va cambiando los canales de la tele. El teléfono para de sonar y salta el contestador automático. Al lado del sofá donde está sentada SARA, en una mesita, se encuentra una lámpara cuya base es el bote donde se encuentra la cabeza de MIGUEL en formol, al lado del teléfono.

JORGE

– Sarita por favor, soy Jorge. Coge el teléfono. Me he enterado de que la tienda se incendió y solo quiero saber si estás bien. ¿Estás ahí? Bueno, llámame cuando oigas el mensaje, ¿vale? Venga, un beso.

 

 

 

 

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