#12 Tres cosas hay en la vida…

Tres cosas hay en la vida…

En realidad hay más de tres, no solo salud, dinero y amor, como nos cantaban Cristina y los Stop hace unos añitos. Igual ocurre con el guión de una película. Todos sabemos que la estructura básica de un guión cinematográfico se basa en tres actos. Lo sabemos, ¿verdad?

El Acto I, donde se nos presenta al protagonista y donde de una forma más o menos original (o así debería ser), comienza la trama. Suele abarcar las treinta primeras páginas de tu guión. Justo al final de este primer acto, en el comúnmente denominado “primer punto de giro” ocurre el incidente que hará a tu protagonista lanzarse a una aventura sin retorno. A partir de este incidente, que obliga al protagonista a tomar una decisión irrevocable, la historia entra en el Segundo acto. Y este Acto II es donde la mayoría de las historias se caen, donde la mayoría de los guionistas nos rendimos y pasamos a otra cosa, a otra historia (aunque ya veremos cómo luchar contra esto) y donde muchos guiones con una historia que promete, se desinfla. Igual por que es muy largo, ya que tienen no sólo que pasar muchas muchas cosas, sino que además las cosas que ocurren deberán ir entrelazadas unas con otras para hacer que la historia avance. El segundo acto abarca una media de 60 páginas, casi una hora de tiempo en pantalla. Asusta, eh? Ya lo creo que si. Al final de este segundo acto se encuentra el “segundo punto de giro”, aquí es donde ocurre el incidente que hará que tu protagonista vaya hacia un final inevitable. Y desde aquí, entramos en el último y definitivo tercer acto, otras treinta páginas (página arriba, página abajo) el final de tu historia. En este Acto III es donde todos, después de pasar más de una hora con el corazón encogido respiramos, por fin, aliviados, mientras la chica le suelta un bofetón al chico por querer besarla sin venir a cuento. 

Captura de pantalla 2019-12-19 a las 7.30.51

Pero como he dicho al principio, esto es la estructura básica, la más simple, de un guión de largometraje (por cierto, seguro que lo habéis asumido como una obviedad, pero yo os lo recuerdo por si acaso, que esta estructura de los tres actos TAMBIÉN puede utilizarse para la escritura de un cortometraje, pero ya hablaremos de ello en otra ocasión).

Seguro que alguien está leyendo esto y pensando que un guión ha de ser algo orgánico, que no puede ser tan cuadriculado como 1, 2 y 3. Muchos de mis alumnos se ríen cuando les hago esta pregunta, imagino por que piensan que no viene a cuento de nada, pero ahí va: ¿recuerdas cuando te sacaste el carnet de conducir? ¿Cuántas cosas había que hacer a la vez? Mirar el retrovisor, subir a segunda, poner el intermitente, mirar los espejos laterales, ¿en qué marcha estoy ahora? ains que se me cruza ese coche y esa mujer con el carrito ¿paro o no paro? Tenía tantas cosas que aprender, que memorizar, que todo parecía cuadriculado, ¿lo recuerdas? Todo era 1, 2 y 3. Y sin embargo ahora, después de un tiempo conduciendo, todas esas acciones las efectúas sin apenas pensar en ellas, se han vuelto orgánicas. Pues créeme que con la escritura de un guión ocurre lo mismo. La estructura está ahí para ayudarte, no para encerrarte. Es la base sobre la que construir tu historia. y al principio te va a parecer demasiado “estructurada”, valga la redundancia, pero a medida que la vas usando te va a ocurrir como con el coche, va a llegar un momento en el que lo vas a tener tan interiorizado que cuentes la historia que cuentes, la estructura va a estar ahí aunque no la veas, se va a convertir en algo orgánico.

Pero no nos engañemos, escribir un guión en tres actos y con dos puntos de giro no nos garantiza escribir un buen guión. Nada má lejos de la realidad. Una vez que que la tengamos bien interiorizada, hay que coger esta estructura y elevarla a otro nivel. 

Y eso es precisamente lo que pretendo hacer en los próximos posts. Vamos a, partiendo de la estructura básica de los tres actos y los dos puntos de giro, desarrollar mucho más ampliamente los entresijos de la escritura de un guión, si ya no excelente, tampoco vamos a venirnos arriba así a las primeras de cambio, si al menos que cumpla con los estándares de la industria. Queremos conseguir que, cuando un productor acostumbrado a leer cientos de guiones al año se encuentre con el nuestro y nada más empezar a leerlo, sin nisiquiera saber de qué va la historia ni quien es el protagonista, se de cuenta de que el guionista sabe lo que hace, es un profesional, 

Así es que estad atentos mis pequeños Spielbergs, porque comenzamos.

Bueno, no ahora.

En el siguiente post, que es navidad y también hay que vivir la vida, no va a ser todo trabajar y trabajar y trabajar.

Cualquier duda o pregunta, no dudéis en formularla aquí abajo.

Feliz navidad y esas cosas.

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