#02 Empecemos por el final.

Ya está. Ya lo has decidido. Tienes un sueño y no te importa nada de lo que he dicho en el post anterior. Tienes una historia y la vas a escribir. Vas escribir tu primera novela. Ahora. ¿Por dónde empiezas? ¿Tu personaje principal comiendo en un restaurante? ¿Quizás en la ducha de un hotel con una prostituta degollada en la cama? Igual piensas que es más interesante mostrar dónde trabaja… No lo sabes. Pero no importa. No te estreses.

Tienes una idea en tu cabeza. Un personaje, dos… Y algo que le pasa. Algo que va a transformar su vida y que tú quieres contar. Seguramente la idea que tengas de toda la historia sea algo vaga, aún no las tienes todas contigo de qué es exactamente lo que va a pasar ni cómo va a pasar. No te preocupes. Esto es un proceso. Es algo orgánico. Cuanto más añadas a la historia, más caminos vas a encontrar para seguir y habrá momentos en los que incluso te sorprenderás de las situaciones en las que el propio personaje se ha metido. Pero ya llegaremos a eso.

¿Cómo empezamos entonces la novela? Mi consejo, porque a mí me funciona, es empezarla por el final. Seguro que tienes una ligera idea de cómo acaba tu historia. O tu personaje. ¿Qué final le tienes preparado? ¿Salva el mundo? ¿El mundo le salva a él? Igual consigue conquistar al chico, pese a estar prometido con la rica heredera… Cualquiera que sea el final que se te haya pasado por la cabeza, incluso fugazmente… Vamos a usar ese final. Aunque el final acabe siendo otro (que es lo más probable), pero es como vamos a empezar a escribir nuestra novela. Escribe el final. Un párrafo, tres líneas, lo que te salga.

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Foto de karlos wayne

¿Por qué empezar con el final? ¿Qué sentido tiene? ¿Se me ha ido la cabeza?Por que a mi me funciona. Te lo voy a explicar ahora y no., mi cabeza sigue sobre mis hombros, contra todo pronóstico.

Imagínate que tenemos una historia en la que un estudiante está enamorado de su profesora y trata de conquistarla. (Si bueno, se me acaba de ocurrir mientras escribía esto…). Esa es la idea. ¿Qué más tenemos? ¿Viven en un pueblo? ¿En una ciudad? Pongamos que un pueblo. ¿Cómo acabaría esta historia? En un dramón, el chico acabaría suicidándose por amor.  Pero en mi final, quiero que la profesora se fugue con el chico. Ahora que ya tengo mi final (recordar que no está escrito a fuego, igual se cambia a medida que avanza la historia), ¿cómo presento a la profesora sabiendo el final? En definitiva es ella la que en última instancia tomará la decisión de aceptar la proposición del joven y fugarse juntos (se supone que ella es la adulta…). ¿Con un engaño amoroso? ¿Violencia doméstica? Las posibilidades ahora siguen siendo infinitas, pero más ricas. Si pensamos en el arco del personaje de la profesora y sabemos cual es el final de ese arco, podremos trabajar más fácilmente en el principio. Si tenemos un final, tenemos un lugar al que dirigir lo que escribimos, mantenernos en el camino.

Pues eso, ¿cual es tu final? Escríbelo. Suerte.

 

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2 comentarios en “#02 Empecemos por el final.

  1. criscatacros dijo:

    Yo lo hago así desde que hace muchos años, viendo los Simposn, me di cuenta de que lo hacían así. No tenía sentido si no enrevesar tanto la historia para acabar con todo cuadrado de repente. Creo que lo que pensaba el guionista es “el capítulo de hoy irá de que Marge saca a Homer de la cárcel” (por decir algo), “¿por qué está en la cárcel?… Pues porque le han pillado con drogas, por ejemplo. Y por qué tenía drogas? Porque…”. Así sucesivamente.
    El caso es que lo probé y funciona.

  2. karloswayne dijo:

    Exactamente Cris. El caso más práctico lo tendríamos en los thrillers o novelas policiacas. Tú, como autor, has de saber quién es el asesino y como perpetró el crimen (sabes el final) antes de sentarte a escribir ese primer borrador y a partir de ahí comienzas a crear pistas falsas, personajes sospechosos para que el lector esté enganchado a la historia y tratar de alejarle de la verdad, del final que solo tú conoces, para que este sea, llegado el momento de revelarlo, sorprendente. Pero esta herramienta narrativa se puede aplicar a cualquier formato de escritura, desde cuentos, relatos cortos hasta incluso poesía. No es la única herramienta, por supuesto, pero para los que estamos escribiendo la primera novela, resulta muy útil, sobre todo para no perdernos por el camino y acabar deambulando sin sentido por la historia que queremos contar.

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